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jueves, 2 de agosto de 2012

La mirada de Lucía (5)



Mientras esperaba la llegada de sus amigos, Mariela había preparado unas exquisitas quiches de Espárragos y cebollas confitadas, acompañada de una variedad de ensaladas frescas y nutritivas. Aquella gran mesa de roble lucía preciosa debajo de aquel álamo tan añejo que lo protegía de los intensos rayos de sol veraniego. Acomodó sonriendo los floreros que lucían aquellas flores silvestres que crecían en su propio jardín y que tanto amaba, antes de regresar a la cocina para dar los últimos toques a sus platos, cuando escuchó el timbre de casa:

- ¡Fernando, Juan! Que gusto volver a verlos - exclamó con su sencillez habitual al abrir la puerta. - Entren y pónganse cómodos - volvió a sonreir - ¿desean un pequeño aperitivo mientras esperamos a Sandra? - miró su reloj - la espero a eso de las ocho, aun tenemos tiempo....

Fernando se echó a reir - ¡Aceptamos encantados!, ¿verdad Juan? - se dirigió a su amigo, quien se había quedado observando a la joven en silencio, totalmente encantado con aquella chispeante y alegre amiga. Admiraba a la joven por su coraje, su sencillez y solidaridad y su enorme corazón. - ¿Juan? - volvió a preguntar Fernando - ¿en que planeta te encuentras? Aun nos encontramos en el planeta Tierra, aunque tu pareces volar por el Sistema Solar.....

- ¡Mil disculpas! - aquellas palabras de su amigo lo volvieron a la realidad, le sonrió a la joven - como sabrás me encantan los aperitivos, aunque hoy prefiero obviarlo y esperar hasta la cena, si no te incomoda, además el tiempo suele pasar bastante de prisa, tu sabes, especialmente, cuando se está muy bien acompañado. - Observó a Mariela mientras ésta daba los últimos toques a aquella mesa - Dime ¿y Lucía?, ¿acaso ya duerme?, preguntó con un enorme interés.

- Una niña de cinco años Juan, que gasta una energía impresionante durante el día, necesita una larga noche de sueño, hoy se quedó dormida de tanta actividad, pero vengan - los condujo hasta la puerta de una habitación, y abrió cuidadosamente la puerta - observen - se le humedecieron los ojos de emoción - ¿no es encantadora aun cuando duerme? 




Juan estaba a punto de contestar, cuando se escuchó el timbre. Al abrir, se encontraron con una joven alta y esbelta, con cabellera rubia y ojos verdes: 

- ¡Sandra! - exclamó Mariela y la abrazó efusivamente - ¡cuanto tiempo ha pasado desde la última vez que nos hemos visto! - ven - sonrió - debes de tener hambre, la mesa está servida, y además tenemos dos compañeros de mesa de lujo - y pronto aquella casa tan especial se llenó de una enorme alegría y cariño, y, mientras disfrutaban de aquella exquisita cena recordando tiempos pasados. Finalmente fue Sandra quien llevó la conversación hacia Lucía: 

- Mariela, creo que es hora de cambiar de tema. ¿Por que no me cuentas lo más detalladamente posible, la historia que conoces de Lucía? ¿Como llegó a tu vida?

La joven sonrió - En realidad fue Juan el que la encontró en la playa, totalmente sola y muy bien vestida, tratando de sacar una pelota de las agitadas aguas del mar - comenzó tímidamente, para luego relatar con lujo de detalle lo que habían llegado a averiguar de la vida de Lucía. 

- ¿Dices que sus padres fallecieron en un accidente de tráfico Fernando, y que su abuela paterna también falleció? Es extraño que una niña no tenga otros familiares que ser hagan cargo de ella, como tíos, por ejemplo - dijo pensativamente, luego se dirigió nuevamente a Mariela:

- Realizaré algunas investigaciones sobre el tema, Mariela, me informaré en detalle sobre la vida de esta niña, pues me parece casi inverosímil que no existan parientes que la deseen criar y cuidar. - Observó detenidamente a Mariela - En caso de que encuentre a algunos familiares que deseen cuidar de ella, ¿aun estarías dispuesta a adoptarla?




A la joven se le humedecieron los ojos - no comprendo tu pregunta Sandra - su voz casi no era audible - Lucía no tiene a nadie , simplemente no podría abandonarla - sus palabras simples, pero, sobre todo, la emoción y sensibilidad con las que fueron dichas, llegó al corazón de todos los presentes. - Por supuesto - continuó más repuesta y tranquila - que si se llegara a encontrar a familiares directos o alguna familia que realmente la quiera y la cuide, daría un paso al costado, por el bien, únicamente de Lucía...pero si ese no es el caso Sandra, seguiré luchando por ella. - Y la noche finalizó tan alegremente como había comenzado, con la promesa de verse nuevamente muy pronto.


La mañana siguiente amaneció con sol y algunas nubes, pero, sobre todo, con una temperatura bastante más baja que los días anteriores. Aun así la niña preguntó ilusionada: 


- ¿Vamos a la playa?


Mariela sonrió - no pequeña - respondió dulcemente - hoy definitivamente no es un día ideal para pasar en la playa - notando la carita de desilusión de la niña: - ya habrá otros días mejores para divertirnos en la playa y pasarla de maravillas Lucía, pero ¿que te parece si te muestro el pueblo en el que vivimos? Si deseas, llévate a Marta, así lo compartes con ella...


La sorpresa y alegría de aquella niña no tenía límites al encontrarse con aquel pueblo tan precioso, un pueblo que parecía salido de un cuento de hadas: casas bajas con techos a doble agua, cada uno con su jardín, árboles por doquier que proporcionaban sombra y oxígeno a la población, plazas y parques donde pasar un rato agradable, y sobre todo, aquellos lugares exclusivos, hechos con muchísimo cariño para los más pequeños, lugares de esparcimiento, de diversión, y de juegos divertidos y, sobre todo didácticos. Y mientras que las estrellas comenzaban a brillar en el firmamento, una agotada niña comenzaba entrar en el mundo mágico de los sueños, Mariela la observaba emocionada y feliz..., aunque sus vidas sufrirían muy pronto un drástico cambio.....















lunes, 11 de junio de 2012

Encuentro Sorpresivo (18)



Una suave brisa veraniega entraba por aquellos amplios ventanales, disipando parcialmente el incipiente e intenso calor que había sido anunciado y que ya se había hecho sentir durante los últimos días en la ciudad luz, mientras que los primeros rayos de sol habían comenzado a aparecer por el suelo y las paredes, bañando aquel paraíso en su dorado resplandor.., y aunque ya había asistido a muchísimos amaneceres, la naturaleza siempre me volvía a asombrar y a sorprender con nuevas variantes en su manera de aparecer y en aquella infinita gama de colores con la que anunciaba cada día el final de la noche. 

Un dulce e irresistible aroma comenzó a invadir aquella habitación, invitándome a explorar las habitaciones contiguas..., y quizás ¿quien sabe?, quizás me encontraría con una sorpresa..., o mejor aun, con un tesoro. Lentamente comencé mi exploración: mis ojos se detuvieron minuciosamente en cada rincón de aquel enorme apartamento parisino unas dos a tres veces en detalle, aunque no parecía existir nada fuera de lugar..., pero aquel aroma exquisito tan fuera de lo común aun seguía en el ambiente.., decidida a descifrar aquel misterio volví por sobre mis pasos una vez más con idéntico resultado hasta que recordé que había omitido aquella sala que nosotros llamábamos de música y lectura donde solíamos pasar preciosas horas acompañados de la música y algún que otro libro fascinante. No bien traspasé aquella puerta, aquel aroma se intensificó..., aquel gran y bello piano que lo adornaba estaba abierto..., y sobre las teclas reposaba una simple y hermosa rosa roja. Emocionada hasta las lágrimas la tomé en mis manos.. existen algunos momentos mágicos en la vida, en los que una simple flor puede comunicar un mar de sentimientos y producir una intensa emoción y felicidad..., lentamente me di vuelta y te busqué con la mirada, y, aunque no te pude encontrar supe que estabas observando mi reacción minuciosamente. 


Tu amada voz se escuchó desde la terraza de nuestra habitación:


- ¡Cariño por fin! Te estuve buscando todo el tiempo... ¿dónde estabas?


Te regalé mi mejor sonrisa, te abracé y te besé intensamente, antes de responder: 


- En la sala de música y lectura Cariño - te observé detenidamente antes de proseguir - ¿tu no sabes acaso quien ha dejado sobre las teclas del piano una rosa roja mi Amor?


- ¿Una rosa roja sobre las teclas del piano? - parecías sinceramente sorprendido - ¿de quien Cariño?


 Una amplia sonrisa de felicidad se posó sobre mis labios al contestar: - De una persona muy especial que ha robado mi corazón desde hace mucho tiempo - me detuve un instante: - de un hombre maravilloso, especial y único - te besé nuevamente: - de tí Corazón - riendo y llorando de felicidad me cobijé entre tus brazos.., aquella simple rosa había transformado el día, haciéndolo especial e inolvidable. 






Demás está decir que el desayuno fue realmente glorioso, aquellas delicias de todos los días hoy me parecían aun más sabrosas, el café parecía tener un aroma más intenso e irresistible, entre sorbo y sorbo, como ya era costumbre, diagramamos nuestro día: 


- Cariño me encantaría seguir descubriendo el Barrio Latino un poco más en detalle,  es que solo nos detuvimos en la Sorbonne la última vez, ¿estás de acuerdo?


- ¡Por supuesto! Tu sabes que siempre nos ponemos de acuerdo - fue tu alegre respuesta - aunque ¿no te ibas a encontrar con Ana durante la mañana? - me recordaste con una sonrisa.....


¡Ana! con toda aquella emoción matutina había olvidado por completo aquel encuentro bastante importante..., me estaba ayudando un poco a organizar una sorpresa para tu cumpleaños, te sonreí - gracias Tesoro por recordarmelo..., ahora mismo la llamaré por teléfono para cambiar el día y el horario de nuestro encuentro.


La alegre voz de Ana atendió el teléfono: - ¡Mónica! pero que sorpresa, estoy a punto de salir para encontrarme contigo... ¿sucede algo?


- Ana simplemente llamaba para decirte que hoy estaré ocupada durante la gran mayoría del día - después de una pausa proseguí - si no te incomoda podríamos arreglar para otro día...


- ¡Por mi encantada Mónica! - fue su respuesta - todavía nos queda bastante tiempo para organizar tu sorpresa.., pero ten en cuenta que los días pasan bastante a prisa y todavía hay mucho por organizar y arreglar, especialmente si nos tomamos solo unas pocas horas del día....


- Comprendo Ana - la tranquilicé - llegaremos a tiempo, estoy segura, es que hoy es un día muy especial....


- De acuerdo Mónica, te llamaré mañana a la mañana después de las 9 hs para combinar








Decidimos comenzar nuestro recorrido por donde  lo habíamos comenzado la última vez, es decir, por la Sorbonne. Desde allí, y después de haber observado en detalle su fachada nos dirigimos al Palacio y Jardines de Luxemburgo (sede del Senado francés), en donde disfrutamos totalmente de la naturaleza, mientras recorríamos su enorme y bello parque. 


Este palacio fue, desde sus principios más una residencia secundaria que un palacio oficial. Para albergar las asambleas del Directorio y el Senado fue necesario remodelarlo para así adaptarlo a las funciones legislativas. Me detuve a admirar aquella fachada: 


- Es una fachada imponente - comenté - y su jardín es precioso. 


- Dime, ¿como es que todo te parece tan imponente y bello?


- Es simple - te contesté con otra sonrisa - es que las primeras impresiones son importantísimas, prácticamente definitorias....


- ¿También con respecto a las personas Cariño?


- Pues sí Tesoro - y antes de que pudieras seguir preguntando aclaré - contigo fue diferente..., contigo dejé que mi corazón decidiera..., lo que sucedió..., también desde un principio


Nos alejamos lentamente de aquel lugar para pasar por delante del Panteón de París, y regresamos pasando por el Museo Nacional de Historia Natural justo al lado del Jardín des Plantes, regresando hasta la Sorbonne y pasando por el Museo de Cluny (o Museo de la Edad Media), para comenzar lentamente nuestro regreso a casa. En silencio pasamos por la siempre imponente Catedral de Notre Dame, y no pude dejar de recordar la primera vez que había leído Notre Dame de París de Victor Hugo..., allá hace lejos, a mis 15 años de edad.., demás está decir que prácticamente devoré aquel libro.


La noche ya comenzaba a llegar lentamente cuando llegamos a Notre Dame, y los últimos rayos de sol se reflejaban en el Sena y en algunas fachadas de aquella gran urbe, como también en la grandiosa y especial fachada de su Catedral, haciendola relucir aun más bella y hermosa... mano en mano, aun con las impresiones de aquel paseo en la retina de nuestros ojos, y con los sentimientos a flor de piel traspasamos la puerta de aquel apartamento de ensueño, para dejar que nuestros sentimientos, emociones y deseos se puedan volver a mostrar y a expresar libremente una vez más...., deseos, emociones y necesidades que se despliegan gracias al amor y a su compañera inseparable, la pasión.......























miércoles, 16 de mayo de 2012

Encuentro Sorpresivo (16)


El suave resplandor de los primeros e incipientes rayos de sol del amanecer comenzaron a aparecer por las paredes, disipando lenta pero persistentemente los últimos vestigios de la oscuridad nocturna para dar lugar a la claridad y luminosidad brillante que inundaba la habitación entera..., aunque esta vez mi el trinar más bello, melodioso y dulce de los pájaros, ni la agradable temperatura que envolvía el ambiente pudieron lograr que me despertara por completo. La noche anterior había sido una de las mejores de nuestra vida, y después de haber asistido a la representación de la ópera Carmen (Bizet), habíamos realizado un largo y precioso paseo por París que nos llevó hasta algunos recónditos lugares especiales de la île St. Louis..., y finalmente nos dormimos bien entrada la madrugada. Suavemente me acerqué a tu cuerpo, besé suavemente tu mano..., y volví a caer en un muy profundo sueño..., cuando volví a despertar la suave música de uno de los tantos conciertos de oboe de Albinoni envolvía el ambiente..., y el aroma irresistible del café recién hecho invitaba a dejar aquellas sábanas..., un nuevo día había comenzado..., elegí aquel vestido negro con flores que tan fresca me mantenía y ya estaba por dirigirme a la cocina cuando escuché tu voz desde el jardín:


- Tesoro.., el desayuno está esperándote aquí en el jardín bajo un frondoso y refrescante árbol


Al escuchar aquella voz tan amada  mis pies parecieron adquirir alas, y antes de que me diera cuenta había llegado a tu lado..,mi respuesta fue regalarte una de aquellas sonrisas de pura felicidad que tanto disfrutabas, para terminar enredada entre tus brazos, y entregándote el beso más apasionado de mi vida: 


- Cariño, que preciosa sorpresa - me deshice suavemente de tu abrazo y me dirigí a  aquella mesa con tantas delicias para disfrutar, y mientras nos servía una humenante taza de café - un delicioso desayuno para dos en París, y pasar días compartiendo mi vida  con el hombre que amo es más de lo que jamás hubiese soñado - y mientras te entregaba la cesta de pan - conoces mis gustos perfectamente, ahora.. ¿sabes también lo que no me agrada?


- Pues eso es, creo, bastante sencillo - mientras hablabas te observaba en silencio, disfrutando al máximo cada una de tus palabras y de tus gestos - existen algunos temas que son más que obvios en tal sentido....


- Alto Corazón, te leo el pensamiento - reí con ganas y alegría - que tenga mis limitaciones en lo referente a los números y las fórmulas no quiere decir que no me gusten - noté tu sorpresa y te regalé mi mejor sonrisa antes de proseguir - me gustan, incluso me agradan, aunque, si me pondría a realizar una de aquellas ecuaciones, de seguro el resultado no sería el correcto..., aunque en mis ojos sería, por supuesto, el adecuado, pues mi lógica es un poco distinta en tal sentido - terminé de tragar un pedazo de manzana - es por ello que me acerco a aquel mundo de la mano de la teoría, con la cual me entiendo a las mil maravillas - Me levanté, y te besé suavemente antes de proseguir - me refiero a lo que no me agrada..., artísticamente....., y como eres un observador muy minucioso no tendrás problemas en averiguarlo








- Vaya desafío interesante Cariño, como veo tendré que estar muy atento en los próximos días, no será sencillo..., pero seguramente tampoco imposible - tomaste el primer sorbo de tu segunda taza de café - Ahora dime, ¿que te gustaría hacer durante el día de hoy?


Sonreí ampliamente al contestar - me encantaría pasear por la tarde/noche por el barrio latino Corazón, aun no hemos pasado por allí, y sinceramente me parece un rinconcito muy especial de París para recorrer contigo. 


Aquella mañana decidimos quedarnos en casa. Por un lado deseábamos tomarnos un poco de descanso después de los últimos días tan llenos de emociones intensas ,  en donde habíamos recorrido tantos lugares bellos y especiales, por el otro, necesitaba ordenar mis ideas y comenzar a escribir aquella nuestra historia que se había intensificado desde aquel encuentro en Montmartre.., y con la preciosa y tranquila música de Albinoni, rodeada de paz y de una vista preciosa e inigualable comencé lentamente a a escribir. Tan compenetrada estaba redactando aquella historia, para mi tan fascinante, que ni me di cuenta de que ya estábamos cerca de la hora del almuerzo, si mi estómago no me hubiera avisado, aunque traté de ignorarlo.., hasta que, una vez más acudiste a mi ayuda.., suavemente cerraste aquel cuaderno, y tomando mi mano:


- Cariño.. ¿que te parece si pensamos en almorzar?..., ya casi es hora.....


Sorprendida por completo miré el reloj - ¡Que desastre! no me di cuenta de la hora mi amor, estaba tan compenetrada en lo que estaba haciendo, mil disculpas......


Ambos nos dirigimos a la cocina y, después de estudiar brevemente las posibilidades con las que contábamos para realizar un exquisito, delicioso y sencillo almuerzo nos decidimos finalmente a realizar una chique lorraine con una ensalada fresca como guarnición..., y como postre unas bochas de helado. Demás está decir que el almuerzo fue más que un éxito, aquellas delicias, tan sencillas nos parecían el manjar más delicioso que existía sobre la tierra. 








La ciudad de París está dividida en 20 distritos o arrondissements, los cuales están distribuidos en forma de espiral y en sentido de las agujas del reloj, a partir de la Île de la Cité (lugar donde se encuentra Notre Dame), lugar de fundación de París. 


El 5º distrito corresponde al Barrio Latino . Se trata de un barrio típico de París, situado en la margen izquierda del río Sena  y muy cercano a zonas muy conocidas por los turistas como puede ser Notre Dame o los Museos del Louvre y d'Orsay. 


Llegamos a aquel lugar, uno de los más emblemáticos de la ciudad luz. El Quartier Latin (como se lo llama en francés) ya fue sinónimo desde la Edad Media de los movimientos estudiantiles que continuaron durante los siglos XIX y XX. Llegamos a la famosa place de la Sorbonne, y allí hicimos un pequeño alto en el camino. Sentados sobre el borde de aquella fuente intercambiamos algunas impresiones: 


- ¡Que belleza! - exclamé  observando aquel lugar - aquí también se ha escrito algo de historia, especialmente durante el Mayo Francés del 68.....


- Tienes razón, aunque su importancia en tal sentido ya viene desde mucho antes, concretamente desde la Edad Media. Ya desde aquel instante este lugar fue hogar de los estudiantes de la Sorbona, quienes hablaban el latín.....


- De allí su nombre verdad? pregunté sonriendo - Quartier Latin..., Barrio latino......


Decidimos explorar un poco más minuciosamente aquel lugar tan magnífico como lo es esta zona parisina en donde nos encontramos, además de la Sorbonne, con el Panteón de París y el Palais du Luxenbourg, sede del Senado francés, y aunque siempre disfrutamos de los grandes monumentos, esta vez decidimos realizar un paseo por aquella zona medieval de París, para ello comenzamos por la Place de Saint Michel, considerada como el comienzo de aquel barrio, dirigiéndonos, acto seguido hacia la ribera del Sena, llegando hasta el Pont des Arts.... para disfrutar de una vista magnífica del Museo del Louvre, hasta encontrarnos con el Pont Neuf , desde donde disfrutamos de una magnífica y especial vista de la Iglesia de St. Germain l'Auxerrois y de los almacenes de la Sammaritaine.....


Finalmente llegamos al Pont Saint Michel, que nos llevó directamente a uno de nuestros lugares preferidos de París como lo es la Sainte Chapelle. Nos miramos en silencio y decidimos entrar para admirar, por centésima vez,  aquel juego de luz que se refleja en sus tan especiales vitrales, inundando su interior de un color y una belleza sin igual, terminando nuestro recorrido muy somero enfrente de la monumental Notre Dame espectacularmente iluminada. Mano en mano regresamos a casa, con la promesa de regresar en otra ocasión,  disfrutando de los últimos instantes del día, y observando como la noche iba otorgándole aquel toque especial y único..., y la noche se hizo una vez más eterna para dos almas y dos corazones eternamente enamorados.......










martes, 13 de marzo de 2012

Encuentro Sorpresivo (12)

ENCUENTRO SORPRESIVO (12)






Amanecía lenta y majestuosamente sobre París. La  bella e inconfundible ciudad luz aun estaba sumida en un profundo sueño nocturno, sus calles, avenidas, plazas y boulevares, rodeados de una atmósfera única y misteriosa, aun eran alumbradas por la luz de los faroles. En la lejanía del horizonte tímidamente comenzaba a asomar el primer haz de luz de un nuevo amanecer. Aquí y allá aun se podían divisar la brillantez de las estrellas y más hacia el horizonte aun era posible observar el  suavísimo resplandor de la poniente luna.., y, aunque había disfrutado de muchos amaneceres a lo largo de mi vida, los amaneceres parisinos eran muy distintos y especiales y se destacaban, sin lugar a dudas, de todos los demás. 


Regresé silenciosamente a la habitación y me dirigí a uno de los dos cómodos sillones que la adornaban, donde descansaba mi atuendo de aquel día.., una pollera negra con flores medianas anaranjadas, amarillas y lilas y una blusa color marfil..., ya estaba por desaparecer hacia la cocina cuando:


- Buenos días Cariño - me volví sobre mis talones y te regalé mi mejor sonrisa al contestar:


- ¡Tesoro!..., creí que aun estabas profundamente dormido - me senté a la orilla de la cama, te besé largo y tendido y agregué: - ya estaba por desaparecer en la cocina para despertarte con el inconfundible aroma de un café recién preparado, sin olvidarme de otras exquiciteses, por supuesto....


Tu respuesta llegó después de un pequeño silencio: -  ¡Grandiosa idea!, justo lo que es necesito después de una larga noche especial....  - con una sonrisa de placer desaparecí finalmente en la cocina.






El día era realmente espectacular para desayunar al aire libre y en contacto con la naturaleza. Me dirigí a la mesa de madera maciza que se encontraba debajo de un enorme y añejo árbol y mientras tarareaba por lo bajo la melodía de La Bohéme,  la comencé a llenar de un sinfín de exquiciteces: una enorme cesta de frutas de estación: bananas, manzanas, piña, ciruelas, uvas y melocotones, mermeladas, miel, baguettes crujientes, recién salidos del horno..., y las inconfundibles e irresistibles croissants, eran solo una pequeña parte de aquel desayuno real que estábamos a punto de degustar. 


Mientras saboreábamos de nuestro exquisito y muy nutritivo desayuno, intercambiamos, como siempre, algunas impresiones de lo que habíamos vivido el día anterior, además de intercambiar ideas y sugerencias nuevas que luego poníamos en práctica  durante los días subsiguientes.


- Cariño, desearía volver a visitar el Louvre, tu ves - hice una pequeña pausa mientras nos servía una segunda taza de café - es un lugar maravilloso, y además todavía nos quedan un sinfín de cosas por ver y admirar....


- Buena idea, aunque tendremos que visitarlo unas cuantas veces más entonces, pues la colección expuesta es enorme y tan multifacética....


Sonreí anres de proseguir: - y además Tesoro deseo volver allí porque tengo la intención de redactar algo especial y único sobre el Louvre muy pronto..., 






Al llegar nos encontramos con la característica fila de turistas que esperaban pacientemente para poder acceder a sus salas. Mientras esperábamos observé aquella magnífica construcción: el Louvre había comenzado su historia, no como museo, sino como fortaleza defensiva y residencia real, para finalmente convertirse en el Museo más famoso del mundo entero. 


Nos habíamos decidido por visitar la colección de pintura, de escultura y, si quedaba tiempo, algo de aquella de  artes orientales, disfrutando de cada obra de arte, de cada escultura de manera especial, mientras, por lo bajo, intercambiábamos alguna que otra idea al respecto, y mientras caminábamos por aquellos salones palaciegos y elegantes mi mente se comenzó a llenar de un sinfín de detalles que posteriormente volcaría sobre papel....


Finalmente fueron nuestros estómagos los que nos señalaron el camino a seguir, nuestros pasos nos condujeron con total naturalidad nuevamente a casa, cuando, de repente:


- ¡Que alegría encontrarlos por estas encantadoras calles de París! ¿Como están los tortolitos más famosos de esta ciudad? - la inconfundible voz de Ana interrumpió subitamente nuestro intercambio de ideas y opiniones de aquella visita al Louvre.


- ¡Ana!...., Pero que alegría, ¿cómo estás?, hace mucho que no nos vemos


- Pues estoy, como siempre, ocupadísima, y llena de nuevos proyectos... ¿Quieren escucharlos o están demasiado ocupados con otras actividades?.....


- ¡Ana no seas mala!..., para los amigos siempre tenemos tiempo, ven, vamos a casa y mientras almorzamos juntos  nos cuentas - la animamos al unísono






Después de degustar y disfrutar de un plato liviano y nutritivo, y, mientras nos deleitábamos con unos exquisitos Crepes Suzettes, preguntamos:


- Cuéntanos Ana..., -  ¿que nuevo proyecto tienes en mente?


- Hace algunos días me di un paseo por la Place du Tetre, en Montmartre - comenzó - y, entre tantas personas (potenciales artistas de los cuales solo algunos pocos lograrán dar el gran salto), me ha impactado el trabajo de  un joven, Michel Teval, quien realmente tiene un gran potencial y un enorme talento. - Después de una pausa prosiguió - Tan impactada quedé con su trabajo que me di a conocer..., al encontrarlos a ustedes acababa de estar en su pequeño estudio..., y le propuse organizarle su primera exposición, por supuesto en mi galería..., en unas dos semanas. 


No pude menos que sonreir al contestar - Felicitaciones Ana!!! Siempre es un riesgo promocionar a un joven y potencial artista, pero es la única manera de que esos jóvenes se puedan comenzar a desarrollar realmente como artistas futuros, y además la vida está llena de riesgos y desafíos a tomar y a superar para seguir avanzando.....












- Tienes razón Mónica - me sonrió, y observando su reloj se levantó: - ha sido una preciosa tarde, pero debo seguir camino.., desde ya están invitados a la inauguración....


- Allí estaremos Ana, lo prometemos - la tranquilizamos sonrientes


Después de la partida de Ana comencé a leer Germinal de Émile Zola, había llegado a la cuarta hoja cuando: 


- Cariño... ¿que te parece asistir a un concierto en la Sainte Chapelle?


Totalmente sorprendida levanté la mirada de mi lectura..,y, mientras el libro caía al suelo con total naturalidad, contesté:


- Tesoro..., cualquier propuesta que venga de tu parte es una maravilla.., y digna de vivir, experimentar..., y disfrutar en su totalidad. ¿Conoces el programa?


- Del programa solo te diré que es variado..., y que comenzará con las Cuatro Estaciones de Vivaldi


Aquel concierto fue, naturalmente, una maravilla, no solo por encontrarnos en uno de los lugares más bellos de París, sino también por poder admirar personalmente de aquella maravilla que es la Sainte Chapelle, de sus colores, de su grandiosidad, de su majestuosidad, y finalmente (y siempre será lo más importante) porque teníamos la posibilidad preciosa de disfrutarlo juntos, algo especial y único..., tan especial y tan único como lo fueron nuestros sentimientos, sensaciones, necesidades y deseos, que una vez más se expresaron con total libertad, alegría y pasión.





















martes, 24 de enero de 2012

Encuentro Sorpresivo (8)

ENCUENTRO SORPRESIVO





Una vez más los primeros cantos de las aves anunciaban el inminente comienzo del día, sus trinos suaves, dulces y melodiosos llenaban el aire de una energía y vitalidad especial y única. Con los ojos entreabiertos llegué a divisar alguna que otra nube en aquel cielo parisino matinal y una suave brisa primaveral entraba por aquellos ventanales tan amplios de nuestra habitación de ensueño, acompañando a los incipientes rayos de sol que comenzaban a entibiar todo a su derredor con su brillo característico y mágico a la vez.

Mientras me acostumbraba a la claridad diurna, y aun medio dormida, las imágenes de la noche pasada pasaron nítidamente por mi mente. Habíamos pasado una noche bella y muy especial juntos. Una noche mágica, llena de erotismo, sensualidad, fogosidad, deseo, ternura y muchísimo amor, y finalmente nos dormimos fuertemente abrazados. A fin de no despertarte, me levanté silenciosamente y me asomé por la ventana ¡Que espectáculo más maravilloso, que colores de luces y de sombras que se desplegaban con gracia y con encanto ante mis ojos! Estaba asistiendo a un espectáculo único y siempre maravilloso, la salida del Sol, mágicamente sus rayos iban ganando en fuerza, aves revoloteaban por doquier, sus cantos y las vistas únicas y especiales de la ciudad luz, que comenzaba a cobrar vida. Con el tiempo, aquella brisa se hizo un poco más intensa, por lo cual regresé a la tibieza de aquellas sábanas...., y, por supuesto, al calor de tus brazos, quedándome, una vez más, profundamente dormida, hasta que el aroma exquisito de un café matinal recién hecho me despertó por completo , y al pisar aquella terraza espectacular escuché tu alegre voz saludándome:

- ¡Por fin ha salido el Sol!..., tu mirada me recorría de arriba hacia abajo de manera muy detallada - hoy a tardado demasiado en salir, estaba por ir a despertarte en cualquier momento - te detuviste nuevamente para observarme, el calor había subido hasta mis mejillas, las cuales ardían intensamente...., y después de besarme agregaste con tu tranquilidad habitual: - Cariño el desayuno nos está esperando...

Sonreí ampliamente al observar aquella mesa matinal tan llena de exquisiteces de todo tipo ¡que perdición más deliciosa que se presentaba ante mi mirada!.., frutas, quesos diversos, baguettes, mermeladas, miel..., y los imperdibles y siempre deliciosos croissants invitaban a disfrutar de un sabroso instante de placer culinario, y después de saborear el primer sorbo de café:




- Buenos días Tesoro - me levanté y te besé en la boca, para luego agregar - después de una noche tan maravillosa no existe nada mejor que saborear un delicioso desayuno junto a la persona amada, que ciertamente está exquisito, gracias. Dime..., ¿que planes tienes para proponerme para el día de hoy?

Tu mirada se volvió a cruzar con la mía por largo rato y en silencio..., por fin, después de una pequeña eternidad contestaste:

- Corazoncito no te enojes, pero tengo algunas cosas que hacer, especialmente a la mañana - y antes de que pudiera preguntar agregaste casi enigmáticamente - y es necesario que esta vez vaya solo.., 

Debo confesar que aquello me sorprendió bastante, aunque, conociendo tu manera de ser, tampoco era algo totalmente atípico de tu persona. Aparte del cariño, respeto y amor también nos une una gran confianza...., tragué hondo, y regalándote mi mejor sonrisa te contesté:

- De acuerdo,  no te preocupes, comprendo perfectamente - terminé de masticar y de tragar aquel último pedazo de manzana - ya encontraré algo interesante para hacer, de hecho, creo que ya lo he encontrado.....

Mientras disfrutaba de aquella vista magnífica de París desde aquella terraza de lujo ordené un poco mis ideas, ya que tenía muchas opciones a mi alcance, todas ellas muy interesantes, pero las descarté rápidamente ya que no era el momento para realizar visitas ni por museos, ni castillos y menos caminar por París. Era el momento de terminar de empaquetar mi pequeña obra de arte, aquel dibujo que había comenzado en Montmartre, del cual había realizado dos versiones: una con lápices de colores, el otro con acuarela. Había disfrutado intensamente aquellos momentos de tranquilidad absoluta que me habían proporcionado. Fue gracias a ellos que me volví a conectar con una parte de mi personalidad que había relegado durante los últimos años. Los observé lo más detalladamente posible desde una distancia prudencial por última vez...antes de envolverlos (por supuesto, por separado) en un papel precioso. 




El día era sinceramente precioso, el sol brillaba a pleno, por lo que, y después de un almuerzo fresco y nutritivo, decidí realizar una pequeña caminata por París.., y una vez más mis pasos me llevaron casi mágicamente a Montmartre, en donde me volví a zambullir en aquel mundo tan peculiar que inundaba sus calles, sintiéndome casi parte de ellos...aquella vida de bohemia que aun se puede respirar allí, y que todo lo inunda.


Al llegar a casa observé que las luces de la cocina estaban encendidas, señal de que habías regresado al fin....corrí como el viento hacia tí, y antes de que pudieras reaccionar me eché en tus brazos:


- Tesoro, te he extrañado - no pude seguir, pues el beso que recibí, me dejó casi sin aliento - ¿Te apetece un poco de champán fresco cariño? - suavemente me deshice de tu abrazo para llevarte hacia aquellos cómodos sillones, y luego de servirte una copa: - enseguida regreso mi amor - sonreí.


Regresé con los dos paquetes en una mano, y mientras te besaba suavemente, te dije: - Para tí Cariño


Te quedaste mirando largamente aquellos dos dibujos, tu mirada denotaba una gran sorpresa: - Cariño te han quedado preciosos - otra vez mi rostro se encendió como fuego - ¿has pensado en tomar clases de pintura?


- ¿Clases de pintura? - contesté totalmente sorprendida - se me ha cruzado alguna vez por mi mente, aunque.....


- Pues deberías considerar seriamente tal opción....


- Pero - traté de explicar - no me podré comparar nunca con los grandes pintores....


- Pues deberías - tu risa inundó aquel lugar - solo tienes que dar lo mejor de tí misma, y seguir tu forma de ver y de percibir el entorno..., en suma se trata de que seas fiel a tu estilo..., y lo saques a la luz.


Más tarde, la puerta se cerró tras estos dos amantes tan apasionados..., y la noche volvió a ser mudo testigo de su pasión, de su deseo y de su inmenso amor que se expresaba dulce, tierna apasionada y libremente...., y entre besos, abrazos y caricias llegaban siempre a tocar el cielo, no solo con las manos, sino también con el corazón








jueves, 5 de enero de 2012

Encuentro Sorpresivo (7)

ENCUENTRO SORPRESIVO (7)






Los tenues rayos de la luz del amanecer bañaban nuestra habitación con una gama de colores dorados y luminosos y la oscuridad de la noche dejaba paso lentamente a la claridad del día. El último rayo de luna, luna plateada, se posó caprichosamente sobre tu rostro, y, con un placer infinito observé cada uno de tus rasgos en detalle. Me di cuenta que aun estabas profundamente dormido, y me acerqué lentamente para besar suavemente tus labios. Luego me incorporé rauda y silenciosamente para dirigirme hacia la enorme ventana a fin de correr y abrir aquellas cortinas y dejar entrar la luz del sol.

París todavía se encontraba en calma absoluta y sus calles aun estaban desiertas por completo, aunque en el horizonte se divisaba aquel primer fulgor solar, lentamente el cielo comenzó a adquirir aquel rojo fuego tan característico de cada amanecer, y una vez más la naturaleza se engalanaba con sus más preciosos colores...., lentamente los primeros rayos de sol comenzaron a iluminar tenue pero firmemente aquella preciosa ciudad hasta bañarla por completo en su luz tan especial, llenándola de vida....miré la hora: aun podía regresar a la tibieza de aquellas sábanas, y especialmente al calor de tus brazos por algunos momentos antes de ocuparme de prepara un delicioso y nutritivo desayuno. Al acercarme a la cama escuché tu voz:

- Cariño ¿Qué haces despierta a estas horas tan tempranas?
No pude más que sonreir  al escuchar aquella pregunta..., me senté sobre el borde de la cama, y en el mismo tono confidencial e íntimo, y con toda naturalidad contesté:
- Tesoro....siempre me despierto temprano con los primeros rayos de sol - hice una pausa, te observé en silencio y proseguí - aun si me he dormido a altas horas de la noche..., - volví a sonreir - como verás tengo el despertador incorporado....
Tu mirada me recorrió de arriba hacia abajo, lenta y pausadamente, luego aseguraste categóricamente:
- Creo conocer la solución a tal inconveniente - y con un guiño proseguiste - pero para ello es necesario, naturalmente que no despiertes sola....




- Vaya - me eché a reir con ganas - que invitación más irresistible y tentadora cariño, aunque - volví a mirar mi reloj - mucho me temo que tendré que desaparecer - te observé detenidamente y luego proseguí - para ocuparme de nuestro desayuno - y notando tu sorpresa agregué: - aunque el mejor desayuno son, por supuesto tus besos - me incliné, te abracé y te besé apasionadamente - pero no solo de besos nos alimentamos cariño, y además aun nos quedan muchísimos días por delante para desayunarnos con besos apasionados y otros ingredientes muy sabrosos....

Un rato más tarde estábamos disfrutando de un exquisito desayuno, además de los ya tradicionales croissants, había añadido una cesta con una buena variedad de frutas y algunos quesos, sin olvidarme de las baguettes, entre otras esquisiteces, todo ello coronado por un delicioso café au crème:

- Cariño - tomaste mi mano para proseguir - me encantaría regresar contigo al Centro Pompidou durante la mañana, si no te incomoda....
- ¿Incomodarme? - sonreí ampliamente - ¿y por qué debería de incomodarme?Tu sabes que me encantan los museos, sean de pintura, escultura o arte moderno, y además siempre es recomendable regresar, pues siempre están llenos de novedades...




- Lo hemos recorrido ayer, ¿estás segura que ver dos veces la misma exposición no te saturará?
- Totalmente segura cariño - te tranquilicé -  contigo cada visita, cada actividad se convierte en una aventura, en un descubrimiento y en una novedad fascinante. 

Aquella segunda recorrida la realizamos con tiempo...sin prisas nos detuvimos en prácticamente cada una de sus salas para observar sus tesoros en detalle, deleitándonos con aquellas colecciones tan espectaculares y tan fantásticas. Al salir de aquel edificio, me volví hacia tí:

- Lo he pasado de maravillas cariñó - me detuve un instante - recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de admirar un cuadro de un pintor moderno..,gracias a la explicación de mis padres pude comenzar a entrar en este mundo..., en aquel instante contaba con unos 15 años de edad - me detuve nuevamente al escuchar las campanadas del reloj que daban la 1 de la tarde y añadí : 
- Cariño estoy pensando en el almuerzo, en casa ya tengo todo preparado para un almuerzo de lujo - te observé disimuladamente - ¿que te parece como entrada unos deliciosos vol au vent..., seguidos de una simple y deliciosa quiche lorraine  compañada con una ensalada verde fresca..., y como postre exquisita macedonia de frutas con helado..., y con salsa de fresas por encima....
- Vaya menú delicioso e irresistible, será un placer degustar uno de tus platos cariño....
Demás está decir que aquel almuerzo fue todo un éxito, aquella ensalada de hojas verdes, le proporcionaba una frescura especial al plato, frescura que se intensificó aun más al llegar el postre, servido en dos preciosas copas altas..., y decoradas (además del helado y de la salsa de fresas), decorado con fresas y cerezas....
Y los segundos se hicieron minutos, y se transformaron en horas, en instantes de placer, pasión, dulzura, ternura y entrega inmensos, y entre besos y caricias llegamos juntos, una vez más, a tocar el mismísimo firmamento con todo nuestro ser.




sábado, 24 de diciembre de 2011

Encuentro Sorpresivo (6)

ENCUENTRO SORPRESIVO (6)








Amanecía y los primeros rayos de sol bañaban aquella habitación con su tenue luz, cubriendo sus paredes de un dorado y sutil resplandor, y llegando finalmente a acariciar sin piedad mis ojos y mi boca, anunciando de esa manera el comienzo de un nuevo día que, con toda seguridad, iba a ser aun más maravilloso que los anteriores.

Mientras que me acostumbraba lentamente a la claridad del día, y aun con mis ojos cerrados, disfruté de aquella tranquilidad matutina que aun se podía percibir en el ambiente, y una sonrisa cruzó por mis labios al recordar con lujo de detalles la noche anterior.., noche mágica y especial, noche tanto tiempo necesitada, imaginada, pintada de mil colores, y naturalmente muy deseada. ¡Cuánto la habíamos disfrutado y saboreado!.., la habíamos sazonado con ingredientes muy especiales: algunas pizcas de ternura y de dulzura, mezclada con una buena dosis de sensualidad, deseo y pasión, siempre guiados por nuestros sentimientos, necesidades y emociones intensas..,.lo último que recordaba fue aquel beso antes de cerrar mis ojos, cómodamente protegida por tus brazos.


Extendí mi mano en busca de la tuya, y mi sorpresa fue enorme al notar que estaba sola, lo que me parecía más que extraño...,¿acaso mi imaginación me había jugado una mala pasada? ¿donde estabas, que había sucedido? Incapaz de quedarme un minuto más en la cama, me dirigí a aquellos amplios ventanales para abrir las cortinas totalmente y dejar entrar aun más la luz, al regresar divisé un papel cuidadosamente  doblado sobre la mesa de luz con mi nombre, al abrirlo pude leer lo siguiente:


Cariño, no te alarmes si no me encuentras al despertar, pero cuestiones bastante importantes me mantendrán alejado durante toda  la mañana de tu lado, aunque la línea telefónica siempre está abierta para tí....Cuídate, nos vemos a la tarde, no bien me desocupe. Besos





Muchísimo más tranquilizada me encaminé al pequeño bar-restaurante del hotel para tomar mi desayuno. Mientras disfrutaba de unas inigualables, exquisitas y muy sabrosas croissants sonó el teléfono y escuché la alegre voz de Ana:

- Buenos días Moni, ¿como estás? y sobre todo ¿como te ha ido ayer a la noche?
- Fue una noche mágica y  y muy especial  Ana, la pasamos de maravilla
- ¡Cuanto me alegro!  - dime Moni -  y después de un pequeñísimo silencio - ¿hasta cuando te piensas quedar en París?
Al escuchar aquellas palabras no podía sentirme más que un poco triste. Aquella estancia parisina tan especial estaba comenzando a hacer estragos en mis finanzas personales, y si no encontraba un lugar más económico muy pronto (algo casi imposible en París que siempre está repleta de turistas), debía pensar en partir pronto. Finalmente, y después de un largo silencio respondí:
- Solo unos pocos días más Ana.., en cinco días mi estadía tocará a su fin...
- ¿Tan pronto? - estaba totalmente sorprendida - ¿y no existe alguna remota posibilidad de extenderla?
- Me encantaría quedarme más tiempo, especialmente después de los últimos acontecimientos Ana, aunque lamentablemente creo que no tengo otra opción, ya que encontrar alojamiento en París puede resultar una tarea imposible, a veces....
- Pero Moni - me interumpió - ¿no solés sostener siempre que todo es posible y que es necesario perseguir los sueños para hacerlos realidad? - otra pausa - dime ¿tienes tiempo de encontrarte conmigo.., en digamos media hora en la recepción del hotel?
Ignorando por completo la real causa de aquel encuentro relámpago acepté:
- Me queda perfecto Ana, te veo pues en media hora.




Puntualmente a la hora señalada nos encontramos en la recepción del hotel, y mientras nos encaminábamos a la calle, dijo:
- Creo que tengo la solución a tu problema Moni - hizo una pausa para proseguir luego - sabes que tengo varias propiedades alrededor del mundo, y aquí en París tengo dos apartamentos, aunque solo utilizo uno de ellos con regularidad - me observó con detenimiento - hemos llegado - sonrió mientras abría la puerta - si deseas te puedes quedar cuanto tiempo desees...
Un hermoso, amplio y acogedor lugar nos dio la bienvenida, su decoración simple, sus colores cálidos invitaban a pasar momentos inolvidables. Las amplias ventanas estaban abiertas de par en par, dejando entrar el cálido sol de primavera, su cómoda y acogedora cocina estaba equipada con los últimos y más modernos electrodomésticos, su dormitorio era precioso.....
Me volví lentamente hacia mi amiga y con lágrimas en los ojos contesté:
- Ana, es un lugar precioso y te agradezco desde el fondo de mi alma..., pero no puedo aceptarlo....
- ¿Pero porque no?... Moni no lo utilizo, está vacío desde hace meses....
- Ana, tendrás gastos extras si yo me instalo aquí - traté de explicar.., la situación, como sabes no es muy sencilla....
- ¡Moni! - me interrumpió - soy totalmente consciente de la situación, y aunque el futuro no es para nadie rosado y bello en tal sentido, es lo menos que me preocupa en este instante - me observó un instante, antes de proseguir - has hecho mucho por mi durante los últimos meses, déjame retribuirte de esta manera tu ayuda, y además me haría feliz que lo aceptaras.
Inmensa e intensamente conmovida contesté:
- Muchísimas gracias Ana, en ese caso acepto encantada tu proposición




Regresé al hotel para cancelar mi estadía y disqué tu número:
- ¡Mónica! - sorprendido por mi llamado tan inesperado agregaste: - ¿Sucede algo cariño?
- Nada y todo está sucediendo - contesté aun con la voz entrecortada por la emoción de los últimos acontecimientos - Acabo de cancelar mi reserva hotelera cariño....
- No te comprendo tesoro..., explícate
- Cariño no te preocupes - contesté - ¿recuerdas a mi amiga Ana? Pues ella me ha ofrecido uno de sus dos apartamentos aquí en París
- ¡Vaya sorpresa más agradable!...,y te convenció ¿cierto?
- Cierto cariño..., anota la dirección...
- Mónica en media hora me desocupo..., - te interrumpí sonriendo - entonces cariño ¿por que no nos encontramos en el Centro Pompidou en digamos una hora?
- Perfecto Mónica, una excelente idea....¿y después?
- Después te sugiero una cena a solas a la luz de las velas - y después de una pausa significativa - solo para comenzar a calentar el ambiente corazón....
- Mónica - casi se te podía escuchar sonreir - que placer, te veré por fin en acción..., pero esta vez en la cocina....

Aquel paseo por el Centro Pompidou (del cual hablaré más extensamente la próxima vez, así como también de aquella cena y de aquel menú), se convirtió, como no podía ser de otra manera, en un interesantisimo viaje de descubrimiento artístico y cultural, finalmente terminamos sentados en la terraza de aquel museo saboreando un refresco y observando París, una vez más, desde las alturas.

Mi estadía en París se había casi mágicamente alargado.., y aquella noche nos volvió a encontrar juntos.., la noche que, una vez más era mudo testigo de nuestros deseos, sueños e ilusiones...., y regresó la pasión, el deseo, la ternura y la dulzura, los besos y las caricias que constituyen el lenguaje especial de dos corazones, dos almas, dos cuerpos, dos amantes..., que mágicamente se convierten en uno.....