Una suave brisa veraniega entraba por aquellos amplios ventanales, disipando parcialmente el incipiente e intenso calor que había sido anunciado y que ya se había hecho sentir durante los últimos días en la ciudad luz, mientras que los primeros rayos de sol habían comenzado a aparecer por el suelo y las paredes, bañando aquel paraíso en su dorado resplandor.., y aunque ya había asistido a muchísimos amaneceres, la naturaleza siempre me volvía a asombrar y a sorprender con nuevas variantes en su manera de aparecer y en aquella infinita gama de colores con la que anunciaba cada día el final de la noche.
Un dulce e irresistible aroma comenzó a invadir aquella habitación, invitándome a explorar las habitaciones contiguas..., y quizás ¿quien sabe?, quizás me encontraría con una sorpresa..., o mejor aun, con un tesoro. Lentamente comencé mi exploración: mis ojos se detuvieron minuciosamente en cada rincón de aquel enorme apartamento parisino unas dos a tres veces en detalle, aunque no parecía existir nada fuera de lugar..., pero aquel aroma exquisito tan fuera de lo común aun seguía en el ambiente.., decidida a descifrar aquel misterio volví por sobre mis pasos una vez más con idéntico resultado hasta que recordé que había omitido aquella sala que nosotros llamábamos de música y lectura donde solíamos pasar preciosas horas acompañados de la música y algún que otro libro fascinante. No bien traspasé aquella puerta, aquel aroma se intensificó..., aquel gran y bello piano que lo adornaba estaba abierto..., y sobre las teclas reposaba una simple y hermosa rosa roja. Emocionada hasta las lágrimas la tomé en mis manos.. existen algunos momentos mágicos en la vida, en los que una simple flor puede comunicar un mar de sentimientos y producir una intensa emoción y felicidad..., lentamente me di vuelta y te busqué con la mirada, y, aunque no te pude encontrar supe que estabas observando mi reacción minuciosamente.
Tu amada voz se escuchó desde la terraza de nuestra habitación:
- ¡Cariño por fin! Te estuve buscando todo el tiempo... ¿dónde estabas?
Te regalé mi mejor sonrisa, te abracé y te besé intensamente, antes de responder:
- En la sala de música y lectura Cariño - te observé detenidamente antes de proseguir - ¿tu no sabes acaso quien ha dejado sobre las teclas del piano una rosa roja mi Amor?
- ¿Una rosa roja sobre las teclas del piano? - parecías sinceramente sorprendido - ¿de quien Cariño?
Una amplia sonrisa de felicidad se posó sobre mis labios al contestar: - De una persona muy especial que ha robado mi corazón desde hace mucho tiempo - me detuve un instante: - de un hombre maravilloso, especial y único - te besé nuevamente: - de tí Corazón - riendo y llorando de felicidad me cobijé entre tus brazos.., aquella simple rosa había transformado el día, haciéndolo especial e inolvidable.
Demás está decir que el desayuno fue realmente glorioso, aquellas delicias de todos los días hoy me parecían aun más sabrosas, el café parecía tener un aroma más intenso e irresistible, entre sorbo y sorbo, como ya era costumbre, diagramamos nuestro día:
- Cariño me encantaría seguir descubriendo el Barrio Latino un poco más en detalle, es que solo nos detuvimos en la Sorbonne la última vez, ¿estás de acuerdo?
- ¡Por supuesto! Tu sabes que siempre nos ponemos de acuerdo - fue tu alegre respuesta - aunque ¿no te ibas a encontrar con Ana durante la mañana? - me recordaste con una sonrisa.....
¡Ana! con toda aquella emoción matutina había olvidado por completo aquel encuentro bastante importante..., me estaba ayudando un poco a organizar una sorpresa para tu cumpleaños, te sonreí - gracias Tesoro por recordarmelo..., ahora mismo la llamaré por teléfono para cambiar el día y el horario de nuestro encuentro.
La alegre voz de Ana atendió el teléfono: - ¡Mónica! pero que sorpresa, estoy a punto de salir para encontrarme contigo... ¿sucede algo?
- Ana simplemente llamaba para decirte que hoy estaré ocupada durante la gran mayoría del día - después de una pausa proseguí - si no te incomoda podríamos arreglar para otro día...
- ¡Por mi encantada Mónica! - fue su respuesta - todavía nos queda bastante tiempo para organizar tu sorpresa.., pero ten en cuenta que los días pasan bastante a prisa y todavía hay mucho por organizar y arreglar, especialmente si nos tomamos solo unas pocas horas del día....
- Comprendo Ana - la tranquilicé - llegaremos a tiempo, estoy segura, es que hoy es un día muy especial....
- De acuerdo Mónica, te llamaré mañana a la mañana después de las 9 hs para combinar
Decidimos comenzar nuestro recorrido por donde lo habíamos comenzado la última vez, es decir, por la Sorbonne. Desde allí, y después de haber observado en detalle su fachada nos dirigimos al Palacio y Jardines de Luxemburgo (sede del Senado francés), en donde disfrutamos totalmente de la naturaleza, mientras recorríamos su enorme y bello parque.
Este palacio fue, desde sus principios más una residencia secundaria que un palacio oficial. Para albergar las asambleas del Directorio y el Senado fue necesario remodelarlo para así adaptarlo a las funciones legislativas. Me detuve a admirar aquella fachada:
- Es una fachada imponente - comenté - y su jardín es precioso.
- Dime, ¿como es que todo te parece tan imponente y bello?
- Es simple - te contesté con otra sonrisa - es que las primeras impresiones son importantísimas, prácticamente definitorias....
- ¿También con respecto a las personas Cariño?
- Pues sí Tesoro - y antes de que pudieras seguir preguntando aclaré - contigo fue diferente..., contigo dejé que mi corazón decidiera..., lo que sucedió..., también desde un principio
Nos alejamos lentamente de aquel lugar para pasar por delante del Panteón de París, y regresamos pasando por el Museo Nacional de Historia Natural justo al lado del Jardín des Plantes, regresando hasta la Sorbonne y pasando por el Museo de Cluny (o Museo de la Edad Media), para comenzar lentamente nuestro regreso a casa. En silencio pasamos por la siempre imponente Catedral de Notre Dame, y no pude dejar de recordar la primera vez que había leído Notre Dame de París de Victor Hugo..., allá hace lejos, a mis 15 años de edad.., demás está decir que prácticamente devoré aquel libro.
La noche ya comenzaba a llegar lentamente cuando llegamos a Notre Dame, y los últimos rayos de sol se reflejaban en el Sena y en algunas fachadas de aquella gran urbe, como también en la grandiosa y especial fachada de su Catedral, haciendola relucir aun más bella y hermosa... mano en mano, aun con las impresiones de aquel paseo en la retina de nuestros ojos, y con los sentimientos a flor de piel traspasamos la puerta de aquel apartamento de ensueño, para dejar que nuestros sentimientos, emociones y deseos se puedan volver a mostrar y a expresar libremente una vez más...., deseos, emociones y necesidades que se despliegan gracias al amor y a su compañera inseparable, la pasión.......
Tu amada voz se escuchó desde la terraza de nuestra habitación:
- ¡Cariño por fin! Te estuve buscando todo el tiempo... ¿dónde estabas?
Te regalé mi mejor sonrisa, te abracé y te besé intensamente, antes de responder:
- En la sala de música y lectura Cariño - te observé detenidamente antes de proseguir - ¿tu no sabes acaso quien ha dejado sobre las teclas del piano una rosa roja mi Amor?
- ¿Una rosa roja sobre las teclas del piano? - parecías sinceramente sorprendido - ¿de quien Cariño?
Una amplia sonrisa de felicidad se posó sobre mis labios al contestar: - De una persona muy especial que ha robado mi corazón desde hace mucho tiempo - me detuve un instante: - de un hombre maravilloso, especial y único - te besé nuevamente: - de tí Corazón - riendo y llorando de felicidad me cobijé entre tus brazos.., aquella simple rosa había transformado el día, haciéndolo especial e inolvidable.
Demás está decir que el desayuno fue realmente glorioso, aquellas delicias de todos los días hoy me parecían aun más sabrosas, el café parecía tener un aroma más intenso e irresistible, entre sorbo y sorbo, como ya era costumbre, diagramamos nuestro día:
- Cariño me encantaría seguir descubriendo el Barrio Latino un poco más en detalle, es que solo nos detuvimos en la Sorbonne la última vez, ¿estás de acuerdo?
- ¡Por supuesto! Tu sabes que siempre nos ponemos de acuerdo - fue tu alegre respuesta - aunque ¿no te ibas a encontrar con Ana durante la mañana? - me recordaste con una sonrisa.....
¡Ana! con toda aquella emoción matutina había olvidado por completo aquel encuentro bastante importante..., me estaba ayudando un poco a organizar una sorpresa para tu cumpleaños, te sonreí - gracias Tesoro por recordarmelo..., ahora mismo la llamaré por teléfono para cambiar el día y el horario de nuestro encuentro.
La alegre voz de Ana atendió el teléfono: - ¡Mónica! pero que sorpresa, estoy a punto de salir para encontrarme contigo... ¿sucede algo?
- Ana simplemente llamaba para decirte que hoy estaré ocupada durante la gran mayoría del día - después de una pausa proseguí - si no te incomoda podríamos arreglar para otro día...
- ¡Por mi encantada Mónica! - fue su respuesta - todavía nos queda bastante tiempo para organizar tu sorpresa.., pero ten en cuenta que los días pasan bastante a prisa y todavía hay mucho por organizar y arreglar, especialmente si nos tomamos solo unas pocas horas del día....
- Comprendo Ana - la tranquilicé - llegaremos a tiempo, estoy segura, es que hoy es un día muy especial....
- De acuerdo Mónica, te llamaré mañana a la mañana después de las 9 hs para combinar
Decidimos comenzar nuestro recorrido por donde lo habíamos comenzado la última vez, es decir, por la Sorbonne. Desde allí, y después de haber observado en detalle su fachada nos dirigimos al Palacio y Jardines de Luxemburgo (sede del Senado francés), en donde disfrutamos totalmente de la naturaleza, mientras recorríamos su enorme y bello parque.
Este palacio fue, desde sus principios más una residencia secundaria que un palacio oficial. Para albergar las asambleas del Directorio y el Senado fue necesario remodelarlo para así adaptarlo a las funciones legislativas. Me detuve a admirar aquella fachada:
- Es una fachada imponente - comenté - y su jardín es precioso.
- Dime, ¿como es que todo te parece tan imponente y bello?
- Es simple - te contesté con otra sonrisa - es que las primeras impresiones son importantísimas, prácticamente definitorias....
- ¿También con respecto a las personas Cariño?
- Pues sí Tesoro - y antes de que pudieras seguir preguntando aclaré - contigo fue diferente..., contigo dejé que mi corazón decidiera..., lo que sucedió..., también desde un principio
Nos alejamos lentamente de aquel lugar para pasar por delante del Panteón de París, y regresamos pasando por el Museo Nacional de Historia Natural justo al lado del Jardín des Plantes, regresando hasta la Sorbonne y pasando por el Museo de Cluny (o Museo de la Edad Media), para comenzar lentamente nuestro regreso a casa. En silencio pasamos por la siempre imponente Catedral de Notre Dame, y no pude dejar de recordar la primera vez que había leído Notre Dame de París de Victor Hugo..., allá hace lejos, a mis 15 años de edad.., demás está decir que prácticamente devoré aquel libro.
La noche ya comenzaba a llegar lentamente cuando llegamos a Notre Dame, y los últimos rayos de sol se reflejaban en el Sena y en algunas fachadas de aquella gran urbe, como también en la grandiosa y especial fachada de su Catedral, haciendola relucir aun más bella y hermosa... mano en mano, aun con las impresiones de aquel paseo en la retina de nuestros ojos, y con los sentimientos a flor de piel traspasamos la puerta de aquel apartamento de ensueño, para dejar que nuestros sentimientos, emociones y deseos se puedan volver a mostrar y a expresar libremente una vez más...., deseos, emociones y necesidades que se despliegan gracias al amor y a su compañera inseparable, la pasión.......



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