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martes, 13 de marzo de 2012

Encuentro Sorpresivo (12)

ENCUENTRO SORPRESIVO (12)






Amanecía lenta y majestuosamente sobre París. La  bella e inconfundible ciudad luz aun estaba sumida en un profundo sueño nocturno, sus calles, avenidas, plazas y boulevares, rodeados de una atmósfera única y misteriosa, aun eran alumbradas por la luz de los faroles. En la lejanía del horizonte tímidamente comenzaba a asomar el primer haz de luz de un nuevo amanecer. Aquí y allá aun se podían divisar la brillantez de las estrellas y más hacia el horizonte aun era posible observar el  suavísimo resplandor de la poniente luna.., y, aunque había disfrutado de muchos amaneceres a lo largo de mi vida, los amaneceres parisinos eran muy distintos y especiales y se destacaban, sin lugar a dudas, de todos los demás. 


Regresé silenciosamente a la habitación y me dirigí a uno de los dos cómodos sillones que la adornaban, donde descansaba mi atuendo de aquel día.., una pollera negra con flores medianas anaranjadas, amarillas y lilas y una blusa color marfil..., ya estaba por desaparecer hacia la cocina cuando:


- Buenos días Cariño - me volví sobre mis talones y te regalé mi mejor sonrisa al contestar:


- ¡Tesoro!..., creí que aun estabas profundamente dormido - me senté a la orilla de la cama, te besé largo y tendido y agregué: - ya estaba por desaparecer en la cocina para despertarte con el inconfundible aroma de un café recién preparado, sin olvidarme de otras exquiciteses, por supuesto....


Tu respuesta llegó después de un pequeño silencio: -  ¡Grandiosa idea!, justo lo que es necesito después de una larga noche especial....  - con una sonrisa de placer desaparecí finalmente en la cocina.






El día era realmente espectacular para desayunar al aire libre y en contacto con la naturaleza. Me dirigí a la mesa de madera maciza que se encontraba debajo de un enorme y añejo árbol y mientras tarareaba por lo bajo la melodía de La Bohéme,  la comencé a llenar de un sinfín de exquiciteces: una enorme cesta de frutas de estación: bananas, manzanas, piña, ciruelas, uvas y melocotones, mermeladas, miel, baguettes crujientes, recién salidos del horno..., y las inconfundibles e irresistibles croissants, eran solo una pequeña parte de aquel desayuno real que estábamos a punto de degustar. 


Mientras saboreábamos de nuestro exquisito y muy nutritivo desayuno, intercambiamos, como siempre, algunas impresiones de lo que habíamos vivido el día anterior, además de intercambiar ideas y sugerencias nuevas que luego poníamos en práctica  durante los días subsiguientes.


- Cariño, desearía volver a visitar el Louvre, tu ves - hice una pequeña pausa mientras nos servía una segunda taza de café - es un lugar maravilloso, y además todavía nos quedan un sinfín de cosas por ver y admirar....


- Buena idea, aunque tendremos que visitarlo unas cuantas veces más entonces, pues la colección expuesta es enorme y tan multifacética....


Sonreí anres de proseguir: - y además Tesoro deseo volver allí porque tengo la intención de redactar algo especial y único sobre el Louvre muy pronto..., 






Al llegar nos encontramos con la característica fila de turistas que esperaban pacientemente para poder acceder a sus salas. Mientras esperábamos observé aquella magnífica construcción: el Louvre había comenzado su historia, no como museo, sino como fortaleza defensiva y residencia real, para finalmente convertirse en el Museo más famoso del mundo entero. 


Nos habíamos decidido por visitar la colección de pintura, de escultura y, si quedaba tiempo, algo de aquella de  artes orientales, disfrutando de cada obra de arte, de cada escultura de manera especial, mientras, por lo bajo, intercambiábamos alguna que otra idea al respecto, y mientras caminábamos por aquellos salones palaciegos y elegantes mi mente se comenzó a llenar de un sinfín de detalles que posteriormente volcaría sobre papel....


Finalmente fueron nuestros estómagos los que nos señalaron el camino a seguir, nuestros pasos nos condujeron con total naturalidad nuevamente a casa, cuando, de repente:


- ¡Que alegría encontrarlos por estas encantadoras calles de París! ¿Como están los tortolitos más famosos de esta ciudad? - la inconfundible voz de Ana interrumpió subitamente nuestro intercambio de ideas y opiniones de aquella visita al Louvre.


- ¡Ana!...., Pero que alegría, ¿cómo estás?, hace mucho que no nos vemos


- Pues estoy, como siempre, ocupadísima, y llena de nuevos proyectos... ¿Quieren escucharlos o están demasiado ocupados con otras actividades?.....


- ¡Ana no seas mala!..., para los amigos siempre tenemos tiempo, ven, vamos a casa y mientras almorzamos juntos  nos cuentas - la animamos al unísono






Después de degustar y disfrutar de un plato liviano y nutritivo, y, mientras nos deleitábamos con unos exquisitos Crepes Suzettes, preguntamos:


- Cuéntanos Ana..., -  ¿que nuevo proyecto tienes en mente?


- Hace algunos días me di un paseo por la Place du Tetre, en Montmartre - comenzó - y, entre tantas personas (potenciales artistas de los cuales solo algunos pocos lograrán dar el gran salto), me ha impactado el trabajo de  un joven, Michel Teval, quien realmente tiene un gran potencial y un enorme talento. - Después de una pausa prosiguió - Tan impactada quedé con su trabajo que me di a conocer..., al encontrarlos a ustedes acababa de estar en su pequeño estudio..., y le propuse organizarle su primera exposición, por supuesto en mi galería..., en unas dos semanas. 


No pude menos que sonreir al contestar - Felicitaciones Ana!!! Siempre es un riesgo promocionar a un joven y potencial artista, pero es la única manera de que esos jóvenes se puedan comenzar a desarrollar realmente como artistas futuros, y además la vida está llena de riesgos y desafíos a tomar y a superar para seguir avanzando.....












- Tienes razón Mónica - me sonrió, y observando su reloj se levantó: - ha sido una preciosa tarde, pero debo seguir camino.., desde ya están invitados a la inauguración....


- Allí estaremos Ana, lo prometemos - la tranquilizamos sonrientes


Después de la partida de Ana comencé a leer Germinal de Émile Zola, había llegado a la cuarta hoja cuando: 


- Cariño... ¿que te parece asistir a un concierto en la Sainte Chapelle?


Totalmente sorprendida levanté la mirada de mi lectura..,y, mientras el libro caía al suelo con total naturalidad, contesté:


- Tesoro..., cualquier propuesta que venga de tu parte es una maravilla.., y digna de vivir, experimentar..., y disfrutar en su totalidad. ¿Conoces el programa?


- Del programa solo te diré que es variado..., y que comenzará con las Cuatro Estaciones de Vivaldi


Aquel concierto fue, naturalmente, una maravilla, no solo por encontrarnos en uno de los lugares más bellos de París, sino también por poder admirar personalmente de aquella maravilla que es la Sainte Chapelle, de sus colores, de su grandiosidad, de su majestuosidad, y finalmente (y siempre será lo más importante) porque teníamos la posibilidad preciosa de disfrutarlo juntos, algo especial y único..., tan especial y tan único como lo fueron nuestros sentimientos, sensaciones, necesidades y deseos, que una vez más se expresaron con total libertad, alegría y pasión.





















martes, 24 de enero de 2012

Encuentro Sorpresivo (8)

ENCUENTRO SORPRESIVO





Una vez más los primeros cantos de las aves anunciaban el inminente comienzo del día, sus trinos suaves, dulces y melodiosos llenaban el aire de una energía y vitalidad especial y única. Con los ojos entreabiertos llegué a divisar alguna que otra nube en aquel cielo parisino matinal y una suave brisa primaveral entraba por aquellos ventanales tan amplios de nuestra habitación de ensueño, acompañando a los incipientes rayos de sol que comenzaban a entibiar todo a su derredor con su brillo característico y mágico a la vez.

Mientras me acostumbraba a la claridad diurna, y aun medio dormida, las imágenes de la noche pasada pasaron nítidamente por mi mente. Habíamos pasado una noche bella y muy especial juntos. Una noche mágica, llena de erotismo, sensualidad, fogosidad, deseo, ternura y muchísimo amor, y finalmente nos dormimos fuertemente abrazados. A fin de no despertarte, me levanté silenciosamente y me asomé por la ventana ¡Que espectáculo más maravilloso, que colores de luces y de sombras que se desplegaban con gracia y con encanto ante mis ojos! Estaba asistiendo a un espectáculo único y siempre maravilloso, la salida del Sol, mágicamente sus rayos iban ganando en fuerza, aves revoloteaban por doquier, sus cantos y las vistas únicas y especiales de la ciudad luz, que comenzaba a cobrar vida. Con el tiempo, aquella brisa se hizo un poco más intensa, por lo cual regresé a la tibieza de aquellas sábanas...., y, por supuesto, al calor de tus brazos, quedándome, una vez más, profundamente dormida, hasta que el aroma exquisito de un café matinal recién hecho me despertó por completo , y al pisar aquella terraza espectacular escuché tu alegre voz saludándome:

- ¡Por fin ha salido el Sol!..., tu mirada me recorría de arriba hacia abajo de manera muy detallada - hoy a tardado demasiado en salir, estaba por ir a despertarte en cualquier momento - te detuviste nuevamente para observarme, el calor había subido hasta mis mejillas, las cuales ardían intensamente...., y después de besarme agregaste con tu tranquilidad habitual: - Cariño el desayuno nos está esperando...

Sonreí ampliamente al observar aquella mesa matinal tan llena de exquisiteces de todo tipo ¡que perdición más deliciosa que se presentaba ante mi mirada!.., frutas, quesos diversos, baguettes, mermeladas, miel..., y los imperdibles y siempre deliciosos croissants invitaban a disfrutar de un sabroso instante de placer culinario, y después de saborear el primer sorbo de café:




- Buenos días Tesoro - me levanté y te besé en la boca, para luego agregar - después de una noche tan maravillosa no existe nada mejor que saborear un delicioso desayuno junto a la persona amada, que ciertamente está exquisito, gracias. Dime..., ¿que planes tienes para proponerme para el día de hoy?

Tu mirada se volvió a cruzar con la mía por largo rato y en silencio..., por fin, después de una pequeña eternidad contestaste:

- Corazoncito no te enojes, pero tengo algunas cosas que hacer, especialmente a la mañana - y antes de que pudiera preguntar agregaste casi enigmáticamente - y es necesario que esta vez vaya solo.., 

Debo confesar que aquello me sorprendió bastante, aunque, conociendo tu manera de ser, tampoco era algo totalmente atípico de tu persona. Aparte del cariño, respeto y amor también nos une una gran confianza...., tragué hondo, y regalándote mi mejor sonrisa te contesté:

- De acuerdo,  no te preocupes, comprendo perfectamente - terminé de masticar y de tragar aquel último pedazo de manzana - ya encontraré algo interesante para hacer, de hecho, creo que ya lo he encontrado.....

Mientras disfrutaba de aquella vista magnífica de París desde aquella terraza de lujo ordené un poco mis ideas, ya que tenía muchas opciones a mi alcance, todas ellas muy interesantes, pero las descarté rápidamente ya que no era el momento para realizar visitas ni por museos, ni castillos y menos caminar por París. Era el momento de terminar de empaquetar mi pequeña obra de arte, aquel dibujo que había comenzado en Montmartre, del cual había realizado dos versiones: una con lápices de colores, el otro con acuarela. Había disfrutado intensamente aquellos momentos de tranquilidad absoluta que me habían proporcionado. Fue gracias a ellos que me volví a conectar con una parte de mi personalidad que había relegado durante los últimos años. Los observé lo más detalladamente posible desde una distancia prudencial por última vez...antes de envolverlos (por supuesto, por separado) en un papel precioso. 




El día era sinceramente precioso, el sol brillaba a pleno, por lo que, y después de un almuerzo fresco y nutritivo, decidí realizar una pequeña caminata por París.., y una vez más mis pasos me llevaron casi mágicamente a Montmartre, en donde me volví a zambullir en aquel mundo tan peculiar que inundaba sus calles, sintiéndome casi parte de ellos...aquella vida de bohemia que aun se puede respirar allí, y que todo lo inunda.


Al llegar a casa observé que las luces de la cocina estaban encendidas, señal de que habías regresado al fin....corrí como el viento hacia tí, y antes de que pudieras reaccionar me eché en tus brazos:


- Tesoro, te he extrañado - no pude seguir, pues el beso que recibí, me dejó casi sin aliento - ¿Te apetece un poco de champán fresco cariño? - suavemente me deshice de tu abrazo para llevarte hacia aquellos cómodos sillones, y luego de servirte una copa: - enseguida regreso mi amor - sonreí.


Regresé con los dos paquetes en una mano, y mientras te besaba suavemente, te dije: - Para tí Cariño


Te quedaste mirando largamente aquellos dos dibujos, tu mirada denotaba una gran sorpresa: - Cariño te han quedado preciosos - otra vez mi rostro se encendió como fuego - ¿has pensado en tomar clases de pintura?


- ¿Clases de pintura? - contesté totalmente sorprendida - se me ha cruzado alguna vez por mi mente, aunque.....


- Pues deberías considerar seriamente tal opción....


- Pero - traté de explicar - no me podré comparar nunca con los grandes pintores....


- Pues deberías - tu risa inundó aquel lugar - solo tienes que dar lo mejor de tí misma, y seguir tu forma de ver y de percibir el entorno..., en suma se trata de que seas fiel a tu estilo..., y lo saques a la luz.


Más tarde, la puerta se cerró tras estos dos amantes tan apasionados..., y la noche volvió a ser mudo testigo de su pasión, de su deseo y de su inmenso amor que se expresaba dulce, tierna apasionada y libremente...., y entre besos, abrazos y caricias llegaban siempre a tocar el cielo, no solo con las manos, sino también con el corazón








jueves, 5 de enero de 2012

Encuentro Sorpresivo (7)

ENCUENTRO SORPRESIVO (7)






Los tenues rayos de la luz del amanecer bañaban nuestra habitación con una gama de colores dorados y luminosos y la oscuridad de la noche dejaba paso lentamente a la claridad del día. El último rayo de luna, luna plateada, se posó caprichosamente sobre tu rostro, y, con un placer infinito observé cada uno de tus rasgos en detalle. Me di cuenta que aun estabas profundamente dormido, y me acerqué lentamente para besar suavemente tus labios. Luego me incorporé rauda y silenciosamente para dirigirme hacia la enorme ventana a fin de correr y abrir aquellas cortinas y dejar entrar la luz del sol.

París todavía se encontraba en calma absoluta y sus calles aun estaban desiertas por completo, aunque en el horizonte se divisaba aquel primer fulgor solar, lentamente el cielo comenzó a adquirir aquel rojo fuego tan característico de cada amanecer, y una vez más la naturaleza se engalanaba con sus más preciosos colores...., lentamente los primeros rayos de sol comenzaron a iluminar tenue pero firmemente aquella preciosa ciudad hasta bañarla por completo en su luz tan especial, llenándola de vida....miré la hora: aun podía regresar a la tibieza de aquellas sábanas, y especialmente al calor de tus brazos por algunos momentos antes de ocuparme de prepara un delicioso y nutritivo desayuno. Al acercarme a la cama escuché tu voz:

- Cariño ¿Qué haces despierta a estas horas tan tempranas?
No pude más que sonreir  al escuchar aquella pregunta..., me senté sobre el borde de la cama, y en el mismo tono confidencial e íntimo, y con toda naturalidad contesté:
- Tesoro....siempre me despierto temprano con los primeros rayos de sol - hice una pausa, te observé en silencio y proseguí - aun si me he dormido a altas horas de la noche..., - volví a sonreir - como verás tengo el despertador incorporado....
Tu mirada me recorrió de arriba hacia abajo, lenta y pausadamente, luego aseguraste categóricamente:
- Creo conocer la solución a tal inconveniente - y con un guiño proseguiste - pero para ello es necesario, naturalmente que no despiertes sola....




- Vaya - me eché a reir con ganas - que invitación más irresistible y tentadora cariño, aunque - volví a mirar mi reloj - mucho me temo que tendré que desaparecer - te observé detenidamente y luego proseguí - para ocuparme de nuestro desayuno - y notando tu sorpresa agregué: - aunque el mejor desayuno son, por supuesto tus besos - me incliné, te abracé y te besé apasionadamente - pero no solo de besos nos alimentamos cariño, y además aun nos quedan muchísimos días por delante para desayunarnos con besos apasionados y otros ingredientes muy sabrosos....

Un rato más tarde estábamos disfrutando de un exquisito desayuno, además de los ya tradicionales croissants, había añadido una cesta con una buena variedad de frutas y algunos quesos, sin olvidarme de las baguettes, entre otras esquisiteces, todo ello coronado por un delicioso café au crème:

- Cariño - tomaste mi mano para proseguir - me encantaría regresar contigo al Centro Pompidou durante la mañana, si no te incomoda....
- ¿Incomodarme? - sonreí ampliamente - ¿y por qué debería de incomodarme?Tu sabes que me encantan los museos, sean de pintura, escultura o arte moderno, y además siempre es recomendable regresar, pues siempre están llenos de novedades...




- Lo hemos recorrido ayer, ¿estás segura que ver dos veces la misma exposición no te saturará?
- Totalmente segura cariño - te tranquilicé -  contigo cada visita, cada actividad se convierte en una aventura, en un descubrimiento y en una novedad fascinante. 

Aquella segunda recorrida la realizamos con tiempo...sin prisas nos detuvimos en prácticamente cada una de sus salas para observar sus tesoros en detalle, deleitándonos con aquellas colecciones tan espectaculares y tan fantásticas. Al salir de aquel edificio, me volví hacia tí:

- Lo he pasado de maravillas cariñó - me detuve un instante - recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de admirar un cuadro de un pintor moderno..,gracias a la explicación de mis padres pude comenzar a entrar en este mundo..., en aquel instante contaba con unos 15 años de edad - me detuve nuevamente al escuchar las campanadas del reloj que daban la 1 de la tarde y añadí : 
- Cariño estoy pensando en el almuerzo, en casa ya tengo todo preparado para un almuerzo de lujo - te observé disimuladamente - ¿que te parece como entrada unos deliciosos vol au vent..., seguidos de una simple y deliciosa quiche lorraine  compañada con una ensalada verde fresca..., y como postre exquisita macedonia de frutas con helado..., y con salsa de fresas por encima....
- Vaya menú delicioso e irresistible, será un placer degustar uno de tus platos cariño....
Demás está decir que aquel almuerzo fue todo un éxito, aquella ensalada de hojas verdes, le proporcionaba una frescura especial al plato, frescura que se intensificó aun más al llegar el postre, servido en dos preciosas copas altas..., y decoradas (además del helado y de la salsa de fresas), decorado con fresas y cerezas....
Y los segundos se hicieron minutos, y se transformaron en horas, en instantes de placer, pasión, dulzura, ternura y entrega inmensos, y entre besos y caricias llegamos juntos, una vez más, a tocar el mismísimo firmamento con todo nuestro ser.




sábado, 24 de diciembre de 2011

Encuentro Sorpresivo (6)

ENCUENTRO SORPRESIVO (6)








Amanecía y los primeros rayos de sol bañaban aquella habitación con su tenue luz, cubriendo sus paredes de un dorado y sutil resplandor, y llegando finalmente a acariciar sin piedad mis ojos y mi boca, anunciando de esa manera el comienzo de un nuevo día que, con toda seguridad, iba a ser aun más maravilloso que los anteriores.

Mientras que me acostumbraba lentamente a la claridad del día, y aun con mis ojos cerrados, disfruté de aquella tranquilidad matutina que aun se podía percibir en el ambiente, y una sonrisa cruzó por mis labios al recordar con lujo de detalles la noche anterior.., noche mágica y especial, noche tanto tiempo necesitada, imaginada, pintada de mil colores, y naturalmente muy deseada. ¡Cuánto la habíamos disfrutado y saboreado!.., la habíamos sazonado con ingredientes muy especiales: algunas pizcas de ternura y de dulzura, mezclada con una buena dosis de sensualidad, deseo y pasión, siempre guiados por nuestros sentimientos, necesidades y emociones intensas..,.lo último que recordaba fue aquel beso antes de cerrar mis ojos, cómodamente protegida por tus brazos.


Extendí mi mano en busca de la tuya, y mi sorpresa fue enorme al notar que estaba sola, lo que me parecía más que extraño...,¿acaso mi imaginación me había jugado una mala pasada? ¿donde estabas, que había sucedido? Incapaz de quedarme un minuto más en la cama, me dirigí a aquellos amplios ventanales para abrir las cortinas totalmente y dejar entrar aun más la luz, al regresar divisé un papel cuidadosamente  doblado sobre la mesa de luz con mi nombre, al abrirlo pude leer lo siguiente:


Cariño, no te alarmes si no me encuentras al despertar, pero cuestiones bastante importantes me mantendrán alejado durante toda  la mañana de tu lado, aunque la línea telefónica siempre está abierta para tí....Cuídate, nos vemos a la tarde, no bien me desocupe. Besos





Muchísimo más tranquilizada me encaminé al pequeño bar-restaurante del hotel para tomar mi desayuno. Mientras disfrutaba de unas inigualables, exquisitas y muy sabrosas croissants sonó el teléfono y escuché la alegre voz de Ana:

- Buenos días Moni, ¿como estás? y sobre todo ¿como te ha ido ayer a la noche?
- Fue una noche mágica y  y muy especial  Ana, la pasamos de maravilla
- ¡Cuanto me alegro!  - dime Moni -  y después de un pequeñísimo silencio - ¿hasta cuando te piensas quedar en París?
Al escuchar aquellas palabras no podía sentirme más que un poco triste. Aquella estancia parisina tan especial estaba comenzando a hacer estragos en mis finanzas personales, y si no encontraba un lugar más económico muy pronto (algo casi imposible en París que siempre está repleta de turistas), debía pensar en partir pronto. Finalmente, y después de un largo silencio respondí:
- Solo unos pocos días más Ana.., en cinco días mi estadía tocará a su fin...
- ¿Tan pronto? - estaba totalmente sorprendida - ¿y no existe alguna remota posibilidad de extenderla?
- Me encantaría quedarme más tiempo, especialmente después de los últimos acontecimientos Ana, aunque lamentablemente creo que no tengo otra opción, ya que encontrar alojamiento en París puede resultar una tarea imposible, a veces....
- Pero Moni - me interumpió - ¿no solés sostener siempre que todo es posible y que es necesario perseguir los sueños para hacerlos realidad? - otra pausa - dime ¿tienes tiempo de encontrarte conmigo.., en digamos media hora en la recepción del hotel?
Ignorando por completo la real causa de aquel encuentro relámpago acepté:
- Me queda perfecto Ana, te veo pues en media hora.




Puntualmente a la hora señalada nos encontramos en la recepción del hotel, y mientras nos encaminábamos a la calle, dijo:
- Creo que tengo la solución a tu problema Moni - hizo una pausa para proseguir luego - sabes que tengo varias propiedades alrededor del mundo, y aquí en París tengo dos apartamentos, aunque solo utilizo uno de ellos con regularidad - me observó con detenimiento - hemos llegado - sonrió mientras abría la puerta - si deseas te puedes quedar cuanto tiempo desees...
Un hermoso, amplio y acogedor lugar nos dio la bienvenida, su decoración simple, sus colores cálidos invitaban a pasar momentos inolvidables. Las amplias ventanas estaban abiertas de par en par, dejando entrar el cálido sol de primavera, su cómoda y acogedora cocina estaba equipada con los últimos y más modernos electrodomésticos, su dormitorio era precioso.....
Me volví lentamente hacia mi amiga y con lágrimas en los ojos contesté:
- Ana, es un lugar precioso y te agradezco desde el fondo de mi alma..., pero no puedo aceptarlo....
- ¿Pero porque no?... Moni no lo utilizo, está vacío desde hace meses....
- Ana, tendrás gastos extras si yo me instalo aquí - traté de explicar.., la situación, como sabes no es muy sencilla....
- ¡Moni! - me interrumpió - soy totalmente consciente de la situación, y aunque el futuro no es para nadie rosado y bello en tal sentido, es lo menos que me preocupa en este instante - me observó un instante, antes de proseguir - has hecho mucho por mi durante los últimos meses, déjame retribuirte de esta manera tu ayuda, y además me haría feliz que lo aceptaras.
Inmensa e intensamente conmovida contesté:
- Muchísimas gracias Ana, en ese caso acepto encantada tu proposición




Regresé al hotel para cancelar mi estadía y disqué tu número:
- ¡Mónica! - sorprendido por mi llamado tan inesperado agregaste: - ¿Sucede algo cariño?
- Nada y todo está sucediendo - contesté aun con la voz entrecortada por la emoción de los últimos acontecimientos - Acabo de cancelar mi reserva hotelera cariño....
- No te comprendo tesoro..., explícate
- Cariño no te preocupes - contesté - ¿recuerdas a mi amiga Ana? Pues ella me ha ofrecido uno de sus dos apartamentos aquí en París
- ¡Vaya sorpresa más agradable!...,y te convenció ¿cierto?
- Cierto cariño..., anota la dirección...
- Mónica en media hora me desocupo..., - te interrumpí sonriendo - entonces cariño ¿por que no nos encontramos en el Centro Pompidou en digamos una hora?
- Perfecto Mónica, una excelente idea....¿y después?
- Después te sugiero una cena a solas a la luz de las velas - y después de una pausa significativa - solo para comenzar a calentar el ambiente corazón....
- Mónica - casi se te podía escuchar sonreir - que placer, te veré por fin en acción..., pero esta vez en la cocina....

Aquel paseo por el Centro Pompidou (del cual hablaré más extensamente la próxima vez, así como también de aquella cena y de aquel menú), se convirtió, como no podía ser de otra manera, en un interesantisimo viaje de descubrimiento artístico y cultural, finalmente terminamos sentados en la terraza de aquel museo saboreando un refresco y observando París, una vez más, desde las alturas.

Mi estadía en París se había casi mágicamente alargado.., y aquella noche nos volvió a encontrar juntos.., la noche que, una vez más era mudo testigo de nuestros deseos, sueños e ilusiones...., y regresó la pasión, el deseo, la ternura y la dulzura, los besos y las caricias que constituyen el lenguaje especial de dos corazones, dos almas, dos cuerpos, dos amantes..., que mágicamente se convierten en uno.....










jueves, 15 de diciembre de 2011

Encuentro sorpresivo (5)

ENCUENTRO SORPRESIVO (5)






París, ciudad mágica, encantadora, misteriosa, elegante y majestuosa  por igual..., París, ciudad de artistas bohemios, de músicos, de pintores..., París, ciudad de enamorados, de parejas, de confidencias, de besos, de abrazos, de color, de vida y de luz. París, ciudad de la nostalgia insaciable, de todo aquel que alguna vez la ha saboreado. Incluso quien no la conoce la presiente y la descubre como algo vivo en su vida. Y fue durante el siglo XIX que se gestó el mito como capital sensual y elegante de Europa, siendo la reina indiscutida en tal sentido.

Habíamos pasado una velada preciosa en aquel restaurante a 125 metros de altura, con una vista inolvidable y mágica de la ciudad luz, y disfrutando de una exquisita cena (¿El menú?..., mil disculpas, pero hay instantes en que el amor, el deseo y la pasión hacen enormes estragos en la memoria). Y fue durante la sobremesa, cuando, tomando mi mano, dijiste:
- Estás radiante. Y el vestido te queda pintado, su color acentúa tus facciones aun más.., y resalta el color de tus ojos.
Al escuchar aquellas palabras mis mejillas comenzaron a arder, la turbación que sentía en aquel instante era enorme, desvié la mirada hacia aquella postal natural de París a nuestros pies. Notándolo agregaste, acentuando cada una de tus palabras:
- Doblemente encantadora, o mejor dicho: encantadora e irresistible...dime...¿Como has hecho para conquistarme?
Te regalé mi mejor sonrisa, al contestar enigmáticamente:
- Cada mujer, cariño,  tiene su secreto en tal sentido, y solemos guardarlo bajo siete llaves muy celosamente, aunque - te observé disimuladamente, mientras tomaba un pequeño sorbo de champán - creo que la naturalidad es una de sus claves.
- Muy interesante - me observabas con creciente atención - ¿me lo explicarías?
Asentí sonriendo, pues comprendí que se estaba abriendo un nuevo capítulo (o parte) de nuestra historia, y que intercambiaríamos, de ahora en más, ideas sobre muchos temas que, hasta el momento, no habíamos tocado.




- Cada mujer es un mundo cariño, y cada una tiene su propia visión de este tema, que se amolda a su carácter y a su personalidad. Personalmente creo que la naturalidad, la humildad, y la sinceridad pueden llegar a ser unas "armas" perfectas en tal sentido. Una mujer inteligente, sensible, sincera y natural podrá conquistar de manera sencilla cualquier corazón y ganarse la simpatía de muchas personas. Y si a ello le sumamos un poco de glamour, de elegancia, de decencia y de amabilidad...., aunque también hay mujeres que salen a conquistar a los hombres como si de trofeos se trataran, cuando es tanto más agradable dejarse conquistar
Habías seguido mis palabras muy atentamente, fue en este instante cuando constataste con picardía....
- ¿Ves cariño?..., El secreto del que has hablado ya no está tan celosamente guardado bajo siete llaves - observaste tu reloj - cariño, creo que ha llegado el momento de partir.., otras aventuras nos esperan, ¿me acompañas?
Mi respuesta no se hizo esperar: 
- Encantada...,me agrada enormemente  acompañarte,  contigo siempre se viven grandes aventuras.
Finalmente, y luego de una larga sobremesa, decidimos retirarnos de aquel lugar, la noche recién había comenzado y estábamos decididos de saborear y de disfrutar de sus encantos y de su magia totalmente. 



Una última vez observé la elegante silueta de la antigua y hermosa Dama de París, que se erigía solemne y elegantemente sobre los techos parisinos, iluminándolos y otorgándoles un brillo  especial. Después de algunos instantes, me volví hacia tí y aseguré:
- Cariño - hice una pequeñísima pausa - la cena estuvo delicisa - y con mi mejor sonrisa agregué - fue una noche perfecta....
- ¿Fue? - tu asombro no tenía límites - Mónica..., la noche aun es joven, recién acaba de comenzar....
Te había escuchado con suma atención, ahora, aprovechando un instante de calma me acerqué, te abracé, levanté mi rostro hacia el tuyo, y terminé besando tu boca de manera intensa y apasionada, mientras que mi cuerpo se pegaba más y más al tuyo, y entre beso y beso murnuré: - Cariño bésame....y no me sueltes...., el mejor lugar del mundo para estar son tus brazos....
- Mónica - suave y delicadamente te deshiciste de aquel abrazo - en tal caso cariño, este no es el lugar adecuado para ello, aunque te comprendo perfectamente - te detuviste un instante - si aprovechamos el tiempo de manera inteligente, podemos incluso pasear brevemente por París, para observarla y disfrutarla de otra manera, antes de ocuparnos de asuntos muy placenteros.
Me resulta imposible negarme a uno de tus tantos pedidos, y silenciosamente comenzamos a recorrer París, observando sus monumentos, sus iglesias, sus palacios, que, bañados a medias en aquella luz artificial parecían aun más mágicas, misteriosas y encantadoras que durante el día, hechizando a todos con su especial luz  y brillantes, esplendor y magnificencia. Finalmente nos detuvimos frente a un precioso edificio de fin de siglo, bella y sobriamente decorada en su interior, una escalera de mármol conducía hacia el primer piso:
- Ven cariño - tu briAzo me rodeó la cintura - en unos instantes estaremos en nuestro paraíso.
Emocionada hasta las lágrimas dejé conducirme con una inmensa felicidad  hacia aquella habitación tan especial y tan de ensueño.., aquel instante tan deseado, tan soñado, tan intensamente imaginado había llegado al fin...el lenguaje de dos amantes es un lenguaje muy particular, precioso y especial, en donde predominan los besos, las caricias, la confianza y la entrega total en cuerpo, mente, corazón y alma....comenzando, de esa manera, una preciosa historia de amor.











martes, 6 de diciembre de 2011

Encuentro Sorpresivo (4)

ENCUENTRO SORPRESIVO (4)





Era de tarde, y los tenues rayos de aquel sol primaveral asomaban casi tímidamente por detrás de unas pocas nubes que surcaban el cielo parisino. Sentada en aquella terraza de lujo traté de comenzar con la lectura de Germinal (Émile Zola), historia cruda, y magistralmente escrita que trata sobre la huelga de obreros en el norte de Francia en la década de 1860, aunque finalmente desistí pues debía ocuparme de otro asunto primordial: encontrar el vestido ideal para brillar aquella noche....

Me acerqué a mi armario para revisar mi guardarropa: si bien me había llevado todo tipo de ropa veraniega y cómoda, deportiva y elegante, no encontraba nada lo suficientemente sobresaliente para aquella noche, y decidida salí a la búsqueda del vestido de mis sueños....no había dado dos pasos, cuando una alegre voz interrumpió mis pensamientos:

- ¿Moni?... ¡que sorpresa encontrarte en París!
Aquella voz era inconfundible....girando sobre mis talones y con una gran sonrisa respondí:
- ¡Ana! ¡Que alegría! ¿como estás?
- Pues de maravilla, he llegado ayer a la tarde/noche a París  y mañana sigo camino a Niza, ven - me tomó del brazo y me condujo hacia un pequeño café - vamos a charlar un poco.....
Sentadas en la terraza de uno de los tantísimos cafés de París, y mientras esperábamos la llegada de nuestros refrescos, Ana me preguntó:
- Sinceramente me sorprende encontrarte en París, dime..., ¿cuando has llegado y como te decidiste a realizar este viaje? 
- No lo creerás Ana, pero en realidad la decisión no ha sido totalmente mía - la sorpresa en su mirada era auténtica, ordené mis ideas rápidamente antes de proseguir - verás..., estoy en París gracias a mis  amigas, quienes insistieron de manera tan tenaz para que realizara este viaje......
Me interrumpió con  una mirada chispeante - que simplemente no te has podido negar, cierto?
- Tienes razón -  y después del último sorbo de aquel refresco delicioso prosegui - cuando me encontraste estaba saliendo para  buscar  un vestido muy especial.......



- ¿Un vestido muy especial?, Moni.... ¿acaso tienes una cita? ¡Que fabuloso, cuéntame!
Rápida y someramente le conté lo fundamental de la historia, luego agregué: - me vine preparada para todo tipo de eventos Ana..., menos para una cita romántica y de a dos, espero encontrar lo que busco..., pues debe de ser precioso y un poco fuera de lo común....
-  ¡Moni! ¿Tan enamorada estás que te  juegas el todo por el todo?..., un poco de cordura amiga.....
-  Ana, no me pidas cordura en este instante, tu sabes bien que la razón y el corazón (los sentimientos) no se suelen entender demasiado bien....., y sinceramente en este instante lo único que puedo hacer es sentir.., y dejar que mis sentimientos salgan a la luz, ya han estado demasiado tiempo escondidos y dormidos.....
- De acuerdo, no te presionaré entonces - y con una mirada chispeante agregó - creo que es hora que te ocupes de encontrar tu vestido soñado

Para cualquier mujer encontrar el vestido perfecto para una noche especial  se puede convertir en una verdadera aventura, especialmente en París, en donde las calles están llenas de boutiques que ofrecen al posible cliente una enorme variedad entre la cual elegir...aunque los verdaderos tesoros se los suele encontrar  con bastante dificultad, por lo que me dirigí a aquellas calles de menos importancia comercial y entré en una pequeña tienda de ropa elegante. Una joven vendedora se me acercó:
- Buenas tardes Madame, ¿en que le puedo ayudar?
- Buenas tardes - contesté -  estoy buscando un vestido elegante
- Por aquí Madame - me condujo hasta el fondo del local, donde encontré una amplia gama de vestidos muy elegantes, especialmente de noche - me observó, para luego proseguir - ¿quizás un vestido negro? suelen ser los más buscados y sientan de maravillas a todas las mujeres.....
Observé lententamente aquellos vestidos que me mostraba, eran bonitos y muy elegantes, aunque no era justamente lo que estaba buscando.., de repente, un vestido precioso de color turquesa, con un solo hombro llamó mi atención. Colgaba solo de aquella percha y estaba casi escondido de los demás:
- Me llevo este - dije con una seguridad aplastante
- Bellísima elección, pero Madame no se lo ha probado aun - intervino la vendedora...
- No es necesario - contesté sonriendo - me irá perfectamente..
- Si Madame insiste, encantada..., Au revoir Madame..., 
- Au revoir et merci - con pasos ligeros como el viento regresé al hotel para prepararme para la gran noche.....


A la hora convenida estabas esperando pacientemente en el lobby del hotel. Sonreí para mis adentros al bajar las últimas escaleras hasta llegar junto a tí, me observabas en silencio, tu mirada atenta parecía estudiar cada uno de mis pasos y de mis movimientos....

En ciertos instantes las palabras están de más, son las miradas, con aquel lenguaje tan especial que hablan, que se comunican, era tan sencillo comprender aquella mirada tuya, finalmente, y después de un gran silencio escuché tu voz:
- Mónica, estás simplemente bellísima - no pude contestar, la emoción era demasiado intensa en aquel momento, notándolo agregaste - ven, te llevaré a un lugar soñado....
Por fin pude hablar, con una vos apenas audible contesté:
- Cualquier lugar es soñado si lo puedo compartir contigo
Tu respuesta no se hizo esperar: 
- Lo mismo digo Mónica...., lo mismo digo....
El viaje lo realizamos en absoluto silencio, hasta que:
- Mónica ¿puedes cerrar los ojos por un momento y dejare guiar?
- Por supuesto que si - cerré mis ojos y sentí tu mano agarrando la mía, me guiaste durante lo que parecía una eternidad, hasta que:
- Ya puedes abrir los ojos.....
Cual fue mi sorpresa al encontrarme en el segundo nivel de la Tour Eiffel, a 125 metros de altura, con una vista impactante..., los ojos se me llenaron de lágrimas:
- Muchísimas gracias..., acabás de hacer realidad uno de mis sueños más queridos....
- ¿Uno de los tantos? - preguntaste con voz suave y con una sonrisa.. ¿acaso tienes más que uno?
- Tengo unos cuantos - confesé mientras saboreaba un exquisito champán, disfrutaba de una cena deliciosa y de tu preciosa compañía... - y solo espero que, por lo menos algunos se hagan realidad....
Existen pocas noches perfectas  en la vida de cada uno de nosotros, aquella lo fue en toda su extensión. Finalmente, y después de una larga sobremesa nos retiramos de aquel lugar..., y la luna, aquella compañera tan fiel y tan silenciosa, fue testigo de lujo de nuestro primer beso apasionado a orillas del Sena...., en una cálida noche de primavera de París.....





domingo, 27 de noviembre de 2011

Crónicas de un encuentro muy especial

CRÓNICAS DE  UN ENCUENTRO MUY ESPECIAL




Nota aclariatoria: Esta es una historia totalmente independiente y anterior a aquella de los Encuentros Sorpresivos, las Crónicas están llenas de aventura, viajes  y sensualidad, mientras que la historia de los Encuentros es más íntima, rodeada de  arte y cultura en la bella y mágica París, con la única excepción del Amor, que es el punto de unión entre ambas historias. Disfruten.









Amanecía,  y los primeros rayos de sol bañaron mi habitación con su tenue luz, cubriendo sus paredes de un dorado y sutil resplandor , vagando por aquellas paredes hasta llegar a mi rostro, mis ojos...ojos color mil oscura, que se comenzaron a abrir lentamente para acostumbrarse a la luz del día, y una sonrisa fugaz cruzó por mis labios, al darme cuenta que el día tan esperado finalmente había llegado.

Lentamente me desperecé y me incorporé de la cama..., el día prometía ser glorioso, aunque bastante largo, todavía quedaba tanto por preparar, debía lucir bella, radiante, y, por supuesto irresistible en todos los sentidos. 

Comencé a planear mentalmente la tarde/noche, y, finalmente decidí darme una vuelta por el supermercado. Allí, tomándome todo el tiempo del mundo, repasé todas las góndolas de bebidas alcohólicas espumantes, leyendo cada una de las etiquetas con sumo cuidado, hasta que encontré aquel champán que tanto nos agradaba a ambos., pasando, acto seguido a la sección de frutas y encontrando por fin aquellas fresas y cerezas tan irresistiblemente dulces y tentadoras....., ya de tarde me puse a prepara una fuente de canapés variados, guardándolos herméticamente cerrados a fin de que conservasen su frescor, aunque ni yo misma sabía si serían consumidos....

Todo lucía pulcro y ordenado, una última mirada para controlar, a vuelo de pájaro todo lo anteriormente hecho, era hora de comenzar a ocuparme de mi misma. Subí las escaleras con una gracia y un encanto sin igual hasta llegar a mi habitación, deteniéndome frente a un gran armario con puertas de madera.





Como toda mujer en momentos especiales, deseaba sentirme bella, radiante, seductora e irresistible a la vez, debía, pues, brillar intensamente. Me dirigí a otro armario, un poco más pequeño que el anterior, allí guardaba mi ropa de fiesta, aquella que utilizaba para salir de noche, en ocasiones muy especiales. Aquel armario estaba lleno de ellos, algunos más elegantes que otros, otros un poco más osados....repasé una a una aquellas prendas, probándome unas cuantas que volvía a descartar  en un segundo, y finalmente quedaron solo tres vestidos: uno negro muy clásico y hermoso.., otro turquesa, un poco más osado que el anterior, y el último color rosa pastel, muy elegante, que me llegaba hasta las rodillas, con un escote decente, aunque levemente pronunciado, pero que inevitablemente atraía la mirada justo hacia allí..., sonriendo me decidí por este último, para dirigirme a un aparador donde descansaba una caja de marfil, allí guardaba mis joyas, decidiéndome por aquel collar de perlas blanco nacaradas, maquillaje decente y suave y  sandalias que hacían juego con el color del vestido. Al mirarme al espejo me sentí absolutamente conforme con lo que éste reflejaba: una mujer bella y cuidada. El color rosa pálido de mi vestido contrastaba con el color de mi cuerpo levemente bronceado por el sol de primavera..., un bronceado color miel, reflejo del color de mis ojos, ojos que chispearon de satisfacción, pues me sentía bella e irresistible, aquella vista impactaba seguramente a todos los  hombres..., aunque solo tenía (y tengo) ojos para uno solo.....

Con un andar seguro y una mirada soñadora bajé lentamente la gran escalera que conducía a un gran y acogedor salón, conectado directamente con la cocina. Repasé por última vez cada detalle...el champán estaba en la nevera, las copas sobre una bandeja de plata, las fresas y cerezas en una fuente que hacía juego, los canapés...¡alto!.. ¿donde iba a poner los canapés?..., abrí un gran armario con puertas cristalinas, situado en un rincón de aquella cocina tan especial y por fin encontré lo que estaba buscando: una bandeja de porcelana finísima, con bellas flores a su alrededor..., sí era perfecta para la ocasión...

Regresé al salón, acercándome a la consola de música..,  finalmente, después de mucho buscar, me decidí por una música suave, envolvente y levemente sensual, e inmediatamente el lugar se llenó de bellas y hermosas melodías para una velada muy especial e inolvidable....

De repente escuché el timbre de la puerta de casa, ese característico ding-dong, tan agradable a mis oídos al que había esperado con tanta ilusión durante todo el día..., mis mejillas se cubrieron de un rojo intenso, mi corazón latía aun más de prisa, mis piernas comenzaron a temblar..., me tomó un tiempo recuperarme lo suficiente como para bajar aquellos diez escalones que me conducían a la puerta de calle lo más decentemente posible....




La emoción era tan grande, las sensaciones tan intensas que ambos no pronunciamos palabra alguna..., solo nos observamos en silencio absoluto, deleitándonos, acariciándonos con nuestras miradas y sintiendo como el mundo desaparecía a nuestro derredor. Por fin, después de lo que nos pareció a ambos una eternidad, te tomé silenciosamente de la mano, y juntos subimos aquella corta escalera que nos conducía a la antesala de nuestro propio paraíso.


Observabas mi elegancia, sonriendo recordabas aquellos, nuestros comienzos. Todo había comenzado en la casa de unos amigos en común, y desde el principio hubo buen entendimiento entre ambos, como también una química excelente entre los dos, nuestros intereses eran similares, así como también lo eran las ideas sobre los grandes e importantes temas que mueven al mundo, nuestras conversaciones siempre eran interesantes y amenas, todo ello había sido un excelente caldo de cultivo para que nuestros sentimientos se desarrollaran naturalmente.....


Regresé de la cocina con la bandeja y las copas de champán, y pregunté divertida:
- ¿En que piensas mi amor?
Pasé a tu lado como una brisa fresca, un suave vendaval..., y cuando volví a aparecer llevaba conmigo el recipiente de fresas y cerezas y la botella de champán. Apoyando todo en la bandeja correspondiente, volví a preguntar, aun más encantadoramente que antes:
-¿En que piensas mi amor?
Pude leer en tus ojos la respuesta que te era imposible plasmar  con palabras, y me acerqué sonriente..., con la fuente de cerezas en ambas manos, apoyándola en la mesa del comedor, recogí una cereza, y dije:
-¿Una cereza quizás para comenzar a calmar tu sed?....¿o prefieres una copa de champán, bien frío y burbujeante?..., ¿o quizás? - me detuve en medio de la oración - ¿o quizás una mezcla de las dos?....Te dejo elegir...., aunque creo que esta vez la elección no te resultará sencilla....
Te observé silenciosamente, desaparecí y regresé sin que te dieras cuenta, acercándome con cuidado y ternura, te tapé suavemente los ojos con una de mis manos, y acercando mis labios a tu oído, susurré:
- Tesoro, si deseas te puedo llevar a un lugar muchísimo más acogedor y precioso que éste.., pero para ello será necesario que cierres tus ojos y  que te dejes guiar...¿aceptas?...., me encantaría ser tu guía muy personal....
Sin esperar respuesta alguna te tomé de la mano y me dirigí a aquellas escaleras  de mármol rosado oscuro que llevaban a las habitaciones y aposentos privados. Había apagado las luces y prendido los candelabros que decoraban aquella escalera principesca, por fin, después de una eternidad nos detuvimos frente a una puerta llena de sorpresas......



Un lugar bellísimo se abría ante nosotros: una habitación enorme, con paredes empapeladas de un color marfil y cortinas moradas que colgaban hasta el piso...,bajo cada ventanal una cómoda antigua, cada una de la cual estaba adornada con grandes floreros llenos de rosas y algunos jazmines, que endulzaban el ambiente con su perfume tan singular..., en alguna cómoda alguna vela en un candelbro alumbraba con su tenue luz aquel ambiente de ensueño...las ventanas dejaban entrar la luz de las estrellas y aquella música que los había guiado casi mágicamente hasta ese lugar, envolvía el ambiente con sus sonidos tan especiales....

Te quedaste observando aquella maravilla, aspirando el perfume de aquellas flores, observánome silenciosamente.., con aquella luz de las velas solo era posible divisar mi figura, que se recortaba del resto, además me sentía bella y sumamente sensual...

Como si hubiera podido leer en tu interior me acerqué lentamente, deteniéndome a milímetros de donde te enconrabas.., y con aquella sonrisa tan encantadora, y en un susurro pregunté:
- ¿Me harías un favor mi amor?...¿Podrías ayudarme a abrir mi vestido?.., tu ves, el cierre solo se deja abrir por tus manos....
¿Quien podía resistirse ante tanto encanto y candor femenino?...., finalmente, y después de unos segundos de "lucha," el vestido comenzó a caer al suelo.., dejando al descubierto aquel cuerpo de Mujer.....

El lenguaje de dos amantes es un lenguaje particular y silencioso, en donde los besos, las caricias, las miradas, las sonrisas, la pasón, el deseo, la sutileza, la ternura y la dulzura constituyen las palabras, el lenguaje especial, que son percibidas por los cinco sentidos, pues es el cuerpo que tiembla, que se estremece, que vibra, son las sensaciones y emociones únicas de placer, dulzura e infinita pasón que se expresan libremente.., en donde la pasión y el deseo son símbolos del amor inconfundible entre dos personas, entre dos almas, entre dos corazonesque finalmente, y después de mucho tiempo, se han encontrado al fin.