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lunes, 9 de julio de 2012

La mirada de Lucía (3)


Mariela se dirigió  lentamente  a la habitación de la pequeña que se encontraba en la parte posterior de la casa. Súbitamente, al recordar su conversación con Fernando, se le humedecieron los ojos: ¡Era tan pequeña y tan valiente! Aquella sonrisa infantil había comenzado a disipar tantas nubes de su propia existencia, sus días, antes monótonos, se habían transformado de manera radical, sus prioridades habían comenzado a cambiar, encontrándose en un proceso de constante cambio y adaptación. Se sentó al borde de la cama, acarició el rostro de la pequeña y le besó la frente:

- Lucía - su voz se había dulcificado - despierta pequeña, la tarde está bellísima para pasar un rato agradable al aire libre. Además - sonrió - la merienda te está esperando - La pequeña había abierto sus grandes y bellos ojos azules, y, aun medio dormida, se abrazó efusivamente a Mariela, antes de salir corriendo hacia el jardín, sin olvidarse de Marta, su muñeca de felpa preferida, la misma que le habían regalado hacia apenas unos días atrás. Mientras Lucía disfrutaba de una deliciosa merienda, Mariela se había acomodado en una reposera, estaba a punto de comenzar a leer un libro que le habían regalado para su último cumpleaños, cuando fue nuevamente interrumpida, esta vez, por el timbre de la puerta de casa. Al abrir se encontró con Juan:

- ¡Juan que alegría verte! - exclamó con sincera alegría - hace mucho que no nos vemos, ¿como estás?

El joven la observó en silencio, antes de contestar: 

- Ya que últimamente estás tan ocupada, pensé hacerte una visita - el tono sarcástico de sus palabras sorprendió a Mariela - comprendo que estés entusiasmada con Lucía pero....

La joven lo había escuchado silenciosamente, con total sinceridad contestó: 

- Juan, mi vida ya no es la misma desde que me hice cargo de Lucía. Es una niña con un alma y un corazón enormes, que sufrió muchísimo en su corta vida - rápidamente lo puso al corriente de las últimas novedades - Hoy a la mañana estuvimos en la playa Juan, te hemos visto, incluso te llamamos, pero aunque nos habías visto, parecías no estar interesado en nosotras....



- No quería molestar - fue lo único que se le ocurrió responder

- ¿Molestar? - la joven estaba totalmente sorprendida - Juan tu sabes que siempre eres bienvenido....

- Eso ya no es cierto Mariela - respondió el joven - ahora tu vida gira alrededor de Lucía, dime, ¿que te ata a ella? ¿que tiene de especial? es solo una niña Mariela, una niña como cualquier otra, y ¿sabes lo que es lo peor? que te está alejando de tus amigos...

La joven, que había escuchado atentamente, estaba desconcertada ante aquellas palabras: 

- Juan - respondió en tono firme - mis prioridades han cambiado, ya no puedo ponerme en primer lugar, pues es el bien de Lucía lo que tiene prioridad en este instante, y pensar en salir, divertirme y regresar al alba, dejándola sola, me parece una irresponsabilidad de mi parte en estas circunstancias. Una niña, y especialmente Lucía, necesita saberse querida, contenida y apoyada en todo momento Juan - lo observó detenidamente - lamento que no lo comprendas, o peor aun ...., que te sientas desplazado.....

- ¿Desplazado? - el joven negó enfáticamente con la cabeza - te equivocas Mariela....

La joven sonrió - no lo niegues Juan - le ofreció una copa de refrescante helado - lo puede percibir un ciego a kilómetros de distancia - lo besó suavemente - eres uno de mis mejores amigos Juan, y siempre lo serás. 


- Perdóname Mariela, no quise incomodarte - el joven se levantó - es hora de regresar, mañana me espera un día bastante agotador, -  estaba por seguir hablando cuando Mariela lo interrumpió alegremente: 


- Lucía - la niña, que hasta ese momento se había entretenido jugando en el jardín, entró corriendo, y al ver a Juan, sus ojos se iluminaron - ¿has visto pequeña? Juan no nos ha olvidado






Juan se sintió profundamente conmovido al observar el dibujo que la pequeña le entregó en mano:


- Para tí - dijo con todo el candor de sus cinco años - El joven le sonrió, realmente era encantadora - gracias Lucía - le acarició los bellos rizos - es muy bello, lo conservaré como un regalo muy especial - le sonrió y se dirigió a Mariela - ¿Que te parece si combinamos una salida los tres juntos para los próximos días? ¿Te parece bien el sábado en una semana? por supuesto - les regaló a ambas su mejor sonrisa - las damas eligen.....


Mariela se echó a reír - Juan eres admirable, por supuesto que aceptamos tu invitación encantadas, te llamo los próximos días para combinar horarios, etc, ¿te parece? - y por lo bajo agregó - justamente el sábado en una semana festejamos el cumpleaños de Lucía, Juan....


Después de la partida de Juan, Mariela se dirigió al jardín. Aun era lo suficientemente temprano para poder comenzar con la lectura de aquel libro. No se había terminado de acomodar en su reposera, cuando escuchó un sollozo suave y tenue, levantó la mirada y se tropezó con los ojos bellos tristes y húmedos de Lucía:


- ¿Que sucede Lucía? - su voz se suavizó, abrazó a la niña - ¿Por que estás llorando?


Entre sollozo y sollozo la pequeña contestó con otra pregunta: 


- ¿Es que Juan no me quiere? - Mariela se sobresaltó al escuchar aquellas palabras, había estado tan concentrada en aquella conversación que había mantenido con el joven que no se dio cuenta que Lucía había escuchado gran parte de aquellas conversación.


- Pequeña, eso no es cierto - trató de tranquilizar - ya has visto que aceptó tu dibujo encantado y que desea sacarnos a dar un paseo muy pronto - Le secó las lágrimas suavemente con un pañuelo de papel - seca tus lágrimas y regálame una sonrisa - aun con los ojos medios húmedos, la niña le sonrió - ven pequeña, la cena te espera,  ha sido un día agotador para tí, y después es hora de cerrar esos bellos ojos para dormir


Y mientras Mariela le leía uno de sus cuentos favoritos, los ojos de Lucía se cerraron lentamente y pronto estaba en el mundo mágico de los sueños. La joven se quedó por un rato a velar el sueño de la niña.., luego cerró dulcemente la puerta de la habitación, dirigiéndose a la cocina para servirse una copa de helado..., Lo que ninguna de las dos imaginaba era que los próximos días iban a estar llenos de sorpresas y novedades.....






























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