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sábado, 25 de febrero de 2012

Encuentro Sorpresivo (11)

ENCUENTRO SORPRESIVO (11)








Aun era de noche, aunque en el horizonte se comenzaba a divisar aquella tenue e incipiente claridad, aquella línea, a primera vista casi imperceptible al simple ojo, que suele dividir la noche del día, la oscuridad de la luz. Aunque París todavía se hallaba cubierta, en su gran mayoría, por el oscuro manto de la noche, el día iba ganando lenta pero inexorablemente terreno, las estrellas comenzaban a perder su brillo tan particular,  hasta desaparecer por completo, mientras la naturaleza comenzaba a realizar una de sus obras artísticas más hermosas, llenando cada rincón con aquellos inconfundibles colores resplandecientes, tan llenos de aquella energía y vivacidad que tanto caracteriza cada nuevo amanecer, aquel espectáculo, aquella representación tan única y especial, aquella paleta de colores que se desplegaba ante mis ojos siempre me volvía  a maravillar hondamente.


Regresé silenciosamente a la habitación, y al acercarme nuevamente a la cama me di cuenta que aun estabas profundamente dormido. Sonreí para mis adentros..., en realidad no me faltaban ganas de despertarte a los besos en aquel momento, aunque decidí esperar con ello hasta el momento del desayuno.., pero antes me esperaba una ducha matinal muy reparadora.....


Me dirigí a la sala de baño, abriendo ambos grifos de agua hasta encontrar la temperatura perfecta, luego me despojé de aquel camisón trasparente...., el agua, que corría por todo mi cuerpo libremente me proporcionaba un enorme placer y deleite...., aquellas gotas de agua dibujaban surcos sobre mi cuerpo, pasando suavemente, cual caricia por mis pechos, mi vientre y finalmente mis piernas hasta tocar el suelo..., con una sonrisa inmensa de placer las observé desaparecer....


Aun a mitad de vestir regresé a la habitación, si bien el día prometía una temperatura muy agradable, la mañana se presentaba suficientemente fresca para usar un pantalón veraniego de color crema y una blusa color fucsia, y estaba por dirigirme a la cocina cuando escuché tu voz:


- Cariño estás bellísima hoy a la mañana


Me acerqué a la cama y te besé apasionadamente, y con una amplia sonrisa contesté:


- Gracias cariño y..., buenos días, en pocos minutos el desayuno estará servido - fue imposible proseguir, pues me cerraste la boca con un beso, luego, pícaramente proseguiste: 


- ¿En pocos minutos has dicho?.., que raro..., hubiese apostado que el desayuno ya está a mi lado....- finalmente me deshice  de tu abrazo, te besé suavemente y me dirigí a la cocina.






A medio preparar el desayuno suena el teléfono, extrañada me dirigí a atender y escuché la voz de Ana:

- Mónica ¡que suerte que ya están levantados!

La voz de Ana, siempre tan chispeante y alegre,  se escuchaba muy apagada y preocupada..., alarmada al máximo por ello, pregunté, con la mayor naturalidad posible: 

- Ana ¿que te sucede?.., te noto bastante preocupada y angustiada... ¿como va la exposición? Hemos leído que es todo un éxito...

- Mónica...,  - han surgido algunos problemas bastante graves en la exposición, a tal punto que amenazan con cerrarla en cualquier instante, se trata de aquel cuadro que acompaña al original de El Bar de Folie Bergere,  las autoridades me piden que lo retire, caso contrario cerrarán la exposición, a lo que me negué, pues es una obra de arte..,  ellos lo ven como una copia burda, aunque supongo que finalmente cederé a sus requerimientos.....

Totalmente consternada por lo que había escuchado, y comprendiendo la gravedad de la situación contesté:

- ¿Cómo es posible semejante tontería Ana? Se supone que son personas especializadas en Arte y en Pintura.., ¿como pueden siquiera sostener algo semejante? ¿Acaso no saben, no recuerdan que los grandes pintores se entrenaban realizando copias de cuadros de sus artistas preferidos? - después de una pausa, y un poco más tranquila:

- Ana, por favor no te preocupes, la exposición es lo más importante y se debe de preservar, y si para ello debes de retirar aquel cuadro, entonces hazlo, nosotros tres sabemos que se trata aquí de una obra de arte, única y realizada con un enorme cariño y amor

- Gracias Mónica..., me has liberado de un enorme peso, te lo aseguro.

En absoluto silencio y muy consternada y preocupada por lo que había escuchado seguí preparando el desayuno. Hacia apenas unas dos semanas atrás que habíamos asistido ambos a aquella inauguración tan hermosa y emocionante sobre Manet, habíamos leído en el periódico del éxito total y absoluto de aquella exposición. Estaba tan compenetrada en mis pensamientos que ni te escuché entrar.., tu alegre voz disipó momentáneamente aquellas preocupaciones:

- Vaya, que deliciosa y apetitosa mesa - al notar mi silencio absoluto y mi seriedad preguntaste: 

- ¿Que sucede cariño? Escuché que estabas hablando por teléfono con Ana

Tragué hondo, y traté de sonreir..., pero mis ojos se llenaron involuntariamente de lágrimas al contestar:




- Tesoro, tuvo problemas con su exposición, ¿recuerdas el cuadro que has pintado y que está colgado al lado del original de El Bar de Folie Bergeres?..., pues, si no lo retira le cerrarán la exposición en cualquier instante - casi desesperadamente proseguí - para las autoridades es solo una copia, aunque tu y yo sabemos que es una obra de arte...

- Corazoncito no te alteres..., no vale la pena - tu voz tranquila y serena comenzó a devolverme la tranquilidad que había casi perdido hacia algunos minutos atrás - lo único importante es lo que tu piensas de él, ya sabes..., siempre existirán personas que lo sabrán admirar, que no entienden, que no comprenden lo que es el arte....

Te sonreí entre lágrimas , habías logrado disipar, una vez más aquellas nubes en mi horizonte, me habías devuelto el sol, me levanté, te abracé y te besé apasionadamente:

- Gracias corazón, tu siempre encuentras la manera de ayudarme

Entre risas, todo tipo de confidencias, conversaciones siempre muy interesantes sobre arte, el tiempo pasó más que rápidamente. Me había levantado de la mesa para buscar aquel libro tan magnífico sobre Miguel Ángel para que lo compartiéramos juntos. Se trataba de Miguel Ángel,  Obra Completa, Escultura, Pintura y Arquitectura de William Wallance, un libro que conocía desde mi adolescencia, y que fue el gran responsable de acercarme a su obra. Contiene unas magníficas fotografías de su obra, además de numerosos detalles, tanto de sus esculturas, como de sus obras arquitectónicas. Totalmente compenetrada en aquellas páginas , en aquellas láminas tan detalladas, ni me di cuenta del paso de las horas..., fue finalmente tu mano que cerró aquel libro suavemente, y que, una vez más me ayudó a volver a la realidad, al decir:

- Cariño ¿que te parece una cena en uno de los tantos barcos de los Bateaux Parisiens? ¿Digamos hoy a las 20:30 horas?

No hay nada más precioso para un corazón inmensamente enamorado que una cena en un barco...de noche y por el Sena, con la luminosidad de París acompañándonos. Mi rostro se iluminó de alegría, y un inmenso calor subió por mis mejillas, no había palabras para expresar lo que sentía en aquel momento, un abrazo y un beso más que apasionado fue todo lo que pude decir y expresar..., y ¿Me disculpas cariño?..., debo ir a cambiarme..., salieron finalmente de mi boca, antes de desaparecer para prepararme para aquella gran noche, para la que elegí un vestido color turquesa, sandalias al tono, y aquel collar de perlas que siempre me acompañaba.

Aquella noche en aquel barco y bajo la luz de las estrellas, pudimos observar aquella ciudad mágica desde otro ángulo..., aquellas luces que se reflejaban en el agua le otorgaban un brillo especial y único, brillo que también se había encendido y que brillaba en nuestro corazón de manera especial, intensificándose con cada mirada, con cada palabra. Aquellas luces eran el fiel reflejo de nuestros sentimientos, de nuestras emociones.., y cuando finalmente regresamos, después de haber vivido una velada más que maravillosa, aquel brillo se intensificó aun más, y nuestros deseos, necesidades, emociones y sentimientos finalmente salieron a la luz.., en una verdadera fiesta de los sentidos.









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